¿Te acordás de Anteojito?

[SEPA] El 8 de octubre de 1964 llegó a los quioscos argentinos, Anteojito, una revista dedicada a los niños; que estaba destinada a ser la publicación más popular del rubro por varias décadas, hasta diciembre del año 2001. En ese momento se produjo la crisis política y económica más grave de la historia de la democracia argentina y obligó a la editorial a cerrar sus puertas, cuando sus dibujantes terminaron el N° 1925, el que salió a la venta los primeros días de enero de 2002.

Su creador, Don Manuel García Ferré (1929-2013), era un dibujante español que se había radicado en Argentina a sus 17 años, cuando sus padres decidieron emigrar de España en 1946; después de haber sufrido la guerra civil española y cuando Europa estaba desolada por la segunda guerra mundial, concluida unos meses antes. Fue hijo de Don Julián García y María Ferré un matrimonio de artistas españoles, cuya vinculación con la república hacía difícil su permanencia en España. Manuel aprendió de su madre pintora los rudimentos del arte, pero luego devino dibujante y creador de personajes inolvidables.

García Ferré terminó la secundaria en Buenos Aires y mientras estudiaba arquitectura comenzó a trabajar en publicidad para promocionar distintas marcas con dos personajes animados; el niño Anteojito y su tío Antifaz. El éxito de sus dibujos publicitarios fue tan notable, que los productos que promocionaba alcanzaron una gran popularidad, Indian Tonic, los juguitos C.I.C., Mantecol, la revista Tecnirama. etc.

En 1952 Billiken, en ese momento la revista infantil más leída, le publicó su personaje Pi Pío, un pollito linyera que vivía en Villa Leoncia y en donde aparecen por primera vez el niño Oaki y su millonario padre Gold Silver. Al ver el éxito del dibujante, un exitoso empresario y editor, Don Julio Korn, firmó con García Ferré un contrato para la edición de otra revista infantil que llevaría el nombre de su personaje más querido: Anteojito. Su irrupción en la gráfica nacional rompió el monopolio de Billiken publicada por la Editorial Atlántida de Constancio Vigil y que ya llevaba 48 años de vida cuando salió la revista de García Ferré en 1964. Luego en la década del 70 del siglo XX, Anteojito de independiza y García Ferré crea su propia editorial. Desde 1964, los niños de entonces y por varias décadas, o compraban Billiken o compraban Anteojito, iniciándose una rivalidad que duraría 37 años.

Ambas revistas organizaron su contenido de manera tal que respondían a los programas escolares de los diferentes grados de la escuela primaria argentina; pero Billiken era más impersonal frente a los numerosos y característicos personajes de García Ferré y de otros dibujantes que colaboraron con la revista, que terminaron imponiéndose en el gusto infantil. Quién no recuerda a Pelopincho y Cachirula de Fola, a un Pi Pío repatriado desde la revista Billiken, a Hijitus, Neurus, Pucho, Larguirucho, Calculín, Sonoman (el primer superhéroe argentino creado por Osvaldo Walter Viola), etc. Tal vez por su experiencia personal, la inspiración de García Ferré tenía el propósito de promover sentimientos nobles y altruistas, en razón de haber pasado su niñez durante la cruenta guerra civil española y su adolescencia durante la segunda guerra mundial. Llegados en 1946, su familia había comenzado una nueva vida, dejando atrás ambas guerras y Manuel pudo dar rienda suelta a su creatividad.

La ingenuidad e inocencia de los personajes de García Ferré hizo que la revista llegara a vender 250.000 ejemplares a fines de la década del 60 del siglo pasado, cantidad récord para las revistas del género infantil, en un país que entonces contaba con sólo 15.000.000 de habitantes y que todavía gozaba de una envidiable situación económica, que luego iría deteriorándose progresivamente. En los primeros años de la década del 70 alcanzó a vender 450.000 ejemplares.

Anteojito es un niño de 8 años que usaba grandes lentes (de allí su nombre) y que vivía con su tío Antifaz. El niño era tranquilo e inteligente y su pequeño universo se fue ampliando para incorporar a Hijitus, un niño huérfano que vivía en un tonel y que se transformaba en súper Hijitus y a su amigo Calculín. Anteojito era la nave insignia de la revista y su creador quería sintetizar en su psicología la bondad, la ingenuidad y la inteligencia; ése era el mensaje que quería transmitir García Ferré a los niños y que luego lo haría con las historietas de Hijitus en su imaginada ciudad de Trulalá. Aparecen en este escenario los personales de Larguirucho, Pucho, Serrucho y el Profesor Neurus. Larguirucho, Pucho y Serrucho eran personajes cuya humanidad a veces los llevaba por mal camino, aconsejados por quien era el antagonista por excelencia de ese pequeño universo de seres entrañables: el Profesor Neurus; un científico loco que siempre trataba de alcanzar el poder en la ciudad de Trulalá, la ciudad en la que vivían los personajes de García Ferré. En este universo, hasta Neurus tendrá la oportunidad de hacer el bien y salvar a la tierra durante una invasión de extraterrestres. El mal también estaría representado por “El Gran Hampa” y la bruja Cachavacha.

Resulta interesante destacar que muchos de los personajes de historietas de aquella época en todo el mundo eran tíos y sobrinos y en el caso de Hijitus un niño huérfano, la ausencia de padres era notable; existen otros ejemplo en las creaciones los de Walt Disney: Rico Mc Pato que es tío del Pato Donald y a su vez éste es tío de los tres patitos Hugo Paco y Luis.

El ratón Mickey a su vez es tío de los pequeños Morthy y Ferdie. El cerdito Porky, éxito de la Warnes Bros, tiene a su vez dos sobrinos, Cicerón y Pinki, etc. Periquita nombre español de la pequeña Nancy Ritz vivía con su tía Dorita o Fritzi Ritz para los estadounidenses. Incluso Popeye el marino tenía 4 sobrinos cuyos nombres sólo cambiaban la primera vocal: Papeye, Pepeye, Pipeye y Pupeye.

Este esquema familiar, que fue adoptado por García Ferré para su personaje principal, refleja una estructura familiar diezmada por la guerra. Cabe recordar que, desde el comienzo del siglo XX, ocurrieron en occidente grandes guerras: la primera guerra mundial entre 1914 y 1918, la guerra civil española, entre 1936 y 1939 y la segunda guerra mundial entre 1939 y 1945, la guerra de Corea (1950-1953), la de Vietnám (1955-1975). Como muchos padres que fueron a la guerra no volvieron a sus hogares, los hijos quedaron al cuidado de sus tíos y familiares. La familia García Ferré, si bien pudo emigrar a la Argentina, no fue ajena a esa realidad que vivió muy de cerca y seguramente refleja la suerte que corrieron algunos parientes y amigos que quedaron en España.

Esta realidad violenta y descarnada que vivió García Ferré hasta sus 17 años, explica por otro lado, el mundo edulcorado que propone en sus historietas y películas, en la que el bien siempre prevalece frente al mal y en las que también sobrevuela un poco de melancolía.

Otra característica de la revista es que, a la par de promover valores altruistas, hacía lo propio con la cultura, pues ponía al alcance de los niños sus primeras bibliotecas, minilibros de cuento, enciclopedias y álbumes para llenar con figuritas sobre temáticas culturales diversas que acercaban a la infancia, la ciencia, la cultura y la historia Argentina, en la que resaltaban la fechas patrias y los personajes históricos más destacados de Argentina y el mundo.

Entonces ¿Por qué cerró la revista? La causa inmediata fue la crisis económica del año 2001 que, literalmente cerró miles de empresas argentinas. Un poco antes, en el año 2000, la revista recibió una injusta denuncia en la Defensoría de la Plata por parte de un padre, cuyo nombre nunca trascendió en los medios y que fue representado por un letrado de nombre Gabriel Lugones. La acusación consistía en que la publicación no había incluido en el calendario escolar el golpe de Estado de 1976. La ombudsman de ese momento, Montserrat Lapalma, atenta a las observaciones del furibundo padre -cuyos hijos era asiduos lectores de la revista- firmó una resolución en la que instaba a los editores de Anteojito a no ignorar la realidad y reflejar los hechos de la Argentina en su totalidad y solicitó al Ministerio de Educación de la Nación que reconsiderara la calificación De interés educativo de la que la revista hacía gala, con justicia, en su portada.

Que una funcionaria recomiende el contenido de una publicación infantil editada privadamente por una denuncia anónima y solicite al Ministerio de Educación que no sea considerada de interés educativo, era lo más parecido al Ministerio de la Verdad de la novela 1984 de Orwell. La verdad es que nunca se pudo demostrar que los contenidos efectivamente publicados fueran inapropiados para los niños, ni siquiera en los números publicados durante la dictadura militar. Pocos conocen que García Ferré tuvo un familiar directo desaparecido que fue secuestrado en el exterior por la dictadura militar argentina, su nombre era Ernesto García Ferré a quien mataron a los 24 años.

Una de las películas más icónicas de García Ferré fue “Ico el caballito valiente” la que fue censurada por los militares. Su argumento cuenta que, en el establo del castillo del malvado Duque Negro, todas las noches de luna hace desparecer un caballo, Ico se anima a reclamar y su madre lo busca con un pañuelo en la cabeza.

La película comenzó a realizarse en plena dictadura militar y se finalizó en 1983, antes de que terminara el gobierno militar, como era de esperar, no autorizaron su estreno. La democracia comenzó el 10 de  diciembre de 1983 y la película recién se estrenó en las salas de cine en 1987 -después de 5 años y muchos contratiempos-. El primer gobierno de la democracia (del Presidente Raúl Alfonsín) dictaba la ley de punto final en 1986, por la que se paralizaban los juicios que se estaban haciendo a los militares y luego se dicta la ley de obediencia debida en 1987 (el año del estreno de la película), que eximía de responsabilidad a los militares de menor rango partícipes de los hehcos aberrantes cometidos durante la dictadura; por lo que la película fue un importante recordatorio de la memoria que se pretendió borrar en el país. Fue paradójico que, después de que el segundo presidente de la democracia (Carlos Saúl Menem) indultara a los responsables de crímenes aberrantes en 1989 y 1990 y de que el presidente de la democracia (Fernando de la Rúa), avalara esa política; en el año 2000 una funcionaria de menor rango se preocupara del contenido de la Revista Anteojito por no haber incluido en una revista infantil, el golpe militar de 1976 en el calendario escolar. Al año siguiente mueren más de 30 personas a manos de la represión policial del gobierno radical por las protestas del 21 de diciembre del año 2001 contra el Presidente Fernando De la Rúa, que terminó renunciando a su cargo y abandonando la Casa Rosada en un helicótero que lo sacó por la azotea. La crisis económica que provocó el gobierno del presidente De la Rúa, hizo que la revista Anteojito publicara su último número unos días después del desastre, en enero de 2002.

La desaparición de Anteojito, marca el fin de una época. La desculturización infantil que se había instalado en el país desde 1976 nunca cesó, ni siquiera en democracia. En 1998 aparece la Revista infantil Genios, del grupo Clarín; de buena factura y orientada más a lo tecnológico y a cierta “desnacionalización” de su contenido, que con el tiempo se fue haciendo aún más superficial y con estrecha vinculación a los nuevos medios de comunicación on line y a las nuevas tecnologías. Apoyada por un extraordinario conglomerado mediático, se fue imponiendo como vehículo idóneo hacia la sustitución de la lectura y el desconocimiento los valores que proponía Anteojito.

En la actualidad, los niños argentinos no leen revistas infantiles, los programas escolares han vaciado su contenido ofreciendo una masa informe de datos innecesarios y desconectados con la realidad, la educación matemática fue degradada a niveles inconcebibles, al igual que el estudio de la lengua castellana, ya no se estudia gramática, ya no se leen los clásicos universales ni argentinos, se relativizan valores morales, no se desarrolla la cultura musical, muchos contenidos están ideologizados; los contenidos históricos y geográficos nacionales brillan por su ausencia, los medios de comunicación masivos sólo muestran de manera homogénea y uniforme, procacidades; las que también acechan en las redes sociales que los niños están usando desde temprana edad con sus iguales de todo el mundo y una industria global deforma la mente de nuestros hijos en la ignorancia de su propio pasado y en la indiferencia a su tierra y a su gente… ¡Cómo extrañamos Anteojito!

SEPA [Servicios Editoriales Periodísticos Argentinos] Es una editorial argentina productora de contenidos periodísticos desde 1992. Editora de Opinión y Tendencias [Periódico de papel que se editó en 1990]; El Peso [desde 2009, siendo actualmente el periódico cultural vigente más antiguo de Argentina] y CEEII [desde 2024, sobre Política, Economía y Derecho].

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