La ciudad sin nombre

[SEPA] Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), ha reconocido tres grandes influencias literarias que se corresponden a tres etapas en su desarrollo como escritor. La etapa gótica que comprende escritos macabros que fueron creados entre 1905 y 1920 y que es el período influenciado por Edgar Allan Poe (1809-1849). La etapa onírica, en la que escribe sus pesadillas con un alto contenido simbólico entre 1920 y 1927 y que es la etapa influenciada por Lord Dunsany (1878-1957) y por último, la etapa de los Mitos de Cthulhu que comprende lo que escribió desde 1927 hasta su muerte, en la que recrea un universo fantástico y oscuro impregnado de horror cósmico. Esta etapa tributaria del gran escritor galés Arthur Machen (1863-1947). A ello hay que agregar su correspondencia que es extensa y variada y que nos revela algo de su compleja personalidad.

Manuscrito de «Las montañas de la locura»

A pesar de haber nacido después de dos de sus referentes literarios, murió cuando apenas tenía 47 años el 15 de marzo de 1937 y sin que lograra en vida el reconocimiento de su talento literario. Lord Dunsany lo sobrevivió por 20 años (murió en 1957) y Arthur Machen por 10 años (murió en 1947); ambos nacieron antes que Lovecraft. Siempre había vivido de manera estrecha como un escritor modesto a quien en ocasiones le publicaban sus cuentos las revistas de pulp fiction (revistas populares editadas en un papel fabricado con pulpa barata, el mismo papel que usaban los diarios) como Weird Tales y cuando las urgencias económicas ceñían su cinturón, trabajaba como escritor fantasma (o sea, escribía para que otros firmen).

Por lo general fue ignorado en su época y considerado peyorativamente un escritor popular, de aquellos cuyas obras que se leen en las salas de espera o en los subtes, ya que sólo publicaba en revistas populares; incluso cosechó el injusto desprecio de algunos escritores como los argentinos Julio Cortázar (1914-1984) y Jorge Luis Borges (1989-1986) quienes lo consideraron, equivocadamente, un pálido imitador de Edgar Allan Poe. Sin embargo, Borges ha mostrado sentimientos encontrados frente a Lovecraft que no pudo disimular, una tensión interior que lo llevó a escribir en el epílogo de El libro de arena, la siguiente glosa: El destino que, según es fama, es inescrutable, no me dejó en paz hasta que perpetré un cuento póstumo de Lovecraft, escritor que siempre he juzgado un parodista involuntario de Poe. Acabé por ceder; el lamentable fruto se titula ‘There Are More Things’, un cuento dedicado de manera explícita a la memoria de Lovecraft.”

Revista de pulp ficcion

Borges y Lovecraft en vida tuvieron destinos diferentes, mientras el primero gozó en vida de un merecido prestigio (que aún perdura), el segundo casi fue ignorado en su tiempo; sin embargo y a pesar de sus diferencias, ambos compartieron cierta misatropía filosófica que los asimilaba (no significa que hayan sido antisociales). Borges la asumía con su típica y refinada ironía, mientras que Lovecraft en su oscura literatura. ¡Qué extraño homenaje el de Borges, ocuparse de un escritor como Lovecraft a quien consideraba insignificante o menor! Finalmente cedió y le dedicó un cuento.

Lovecraft murió sin saber que era un gran escritor y nunca llegó a proyectar o imaginar la enorme influencia que llegaría a tener su obra en la posteridad. Sólo escribía movido por un impulso interior y lo continuaba haciendo aunque la paga de sus contribuciones no siempre fuera suficiente o aún estuviese ausente. Sin embargo, un breve círculo de admiradores lo respetaba y contribuyeron con varias creaciones a completar el universo fantasmagórico y paralelo en el que viven los extraños monstruos creados por Lovecraft. Este círculo estaba conformado por un pequeño grupo de amigos que se comunicaba con el escitor, mayormente por correspondencia y se lo conoce como El Círculo Lovecraft.

Edgar Allan Poe primera influencia de Lovecraft en su etapa gótica

Para Robert Bloch (1917-1994), Augusth Derleth (1909-1971), Robert E. Howard (1906-1936), Henry Kuttner (1915-1958), Clarck Ashton Smith (1893-1961), Donald Wamdrei (1908-1987) y Frank Belknap Long (1901-1994); Lovecraft era un escritor de culto y por ello formaron el conocido Círculo Lovecraft.

Lord Dunsany influencia su etapa onírica

Suele creerse que Lovecraft vivió de manera solitaria y recluida; lo cual no es cierto. Amén de la correspondencia que tenía con sus amigos escritores del Círculo (el más nutrido intercambio epistolar entre escritores en el siglo XX), los visitaba con frecuencia. A pesar de que, para los estándares de su época era un desempleado crónico que eventualmente recibía una paga por alguna publicación, fue capaz de viajar gracias a que sus amigos lo recibían en sus casas. Pero también fue extremadamente generoso desde el punto de vista intelectual al corregir los trabajos que le enviaban. Lovecraft invitó a sus amigos del Círculo participar en sus Mitos de Cthulhu y les dio total libertad para tratarlos como mejor les pareciera.

Arthur Machen influencia en los Mitos de Cthulhu

El cuento que hoy compartimos se refiere a una ciudad ubicada en el desierto de Arabia, que algunos identifican con Irem o la ciudad de los pilares, también conocida por diversos nombres como UbarAramIramIrumIremErum o Wabar. Un arqueólogo aficionado llamado Nicholas Clapp (nacido en California en 1936) y que es conocido como un «Indiana Jones moderno« encontró los restos de una ciudad olvidada a principios 1990. Para planificar su expedición se inspitó en un libro escrito en 1932 por el inglés Bertrand Thomas (1892-1950) titulado «Arabia Félix«. En su búsqueda utilizó mapas antiguos de Claudio Tolomeo (siglo II Antes de Cristo) e informes satelitales de la NASA.

Original mecanografiado de «La ciudad sin nombre»

Por mucho tiempo se creyó que esta ciudad era legendaria, aunque fue mencionada tanto en «Las mil y una noches« como en el «Corán« en la región de Medio Oriente. En las ruinas pueden encontrarse restos de las dos antiguas torres que describe el cuento de Lovecraft, relato que parece premonitorio al haber sido escrito en el año 1921, mucho antes que la expedición de Clapp y que el libro que le sirvió de guía escrito por Bertrand Thomas en 1932. la ciudad perdid de Iram (o de los pilares) cumple en las leyendas orientales el rol que las escrituras le atribuyen a Sodoma y Gomorra, el de una ciudad maldita cuya perdición hizo que Alá la destruya.

¿No has visto cómo ha obrado tu Señor con los aditas, con Iram, la de las columnas, sin par en el país, con los tamudeos, que excavaron la roca en el valle, con Faraón el de las estacas, que se habían excedido en el país y que habían corrompido tanto en él? Tu Señor descargó sobre ellos el azote de un castigo. [Corán 89:6-13]

Por su parte Lovecraft gcuenta en su relato:

«Perdida en el desierto de Arabia se halla la Ciudad sin nombre, ruinosa y desmembrada, con sus bajos muros semienterrados en las arenas de incontables años. Así debía de encontrarse ya, antes de que pusieran las primeras piedras de Menfis, y cuando aún no se habían cocido los ladrillos de Babilonia. No hay leyendas tan antiguas que recojan su nombre o la recuerden con vida; pero se habla de ella temerosamente alrededor de las fogatas, y las abuelas cuchichean sobre ella también en las tiendas de los jeques, de forma que todas las tribus la evitan sin saber muy bien la razón.»
(La ciudad sin nombre: Dagón y otros cuentos macabros)

Leer a Lovecraft es una experiencia que trasciende la literatura, pues transmite la idea de que la Humanidad se encuentra acechada por seres pretéritos, que son los primigenios señores de la Tierra que fueron encadenados en las cuencas abisales del planeta y que acechan desde el abismo esperando la oportunidad de liberarse de su cautiverio. Ciego a las culpas, al bien y al mal, el universo deja a su suerte el destino de la humanidad cuyo futuro depende del azar cósmico. Cultos ancestrales de humanos corrompidos veneran a los cautivos y trabajan para su liberación. Por los intersticios de la realidad cotidiana, prosaica y vulgar, a veces se filtran pequeños fragmentos de una dimensión amenazante, que algunos pretenden evitar y que otros quieren desencadenar en una lucha constante que se acerca a su fin. En este orden, el Círculo Lovecraft, fue o es, algo más que un club de escritores.

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