¿Porqué Malvinas Importa?

[Silvio Marcelo Dall’Ara] Suele decirse que la democracia argentina es hija de la “Guerra de la Malvinas” y ésta a su vez de un golpe militar. En otras palabras, y siguiendo esta línea de pensamiento, nuestra actual democracia es hija de dos derrotas; la primera fue infringida a todo el pueblo argentino por el sistema internacional predominante en 1976, que utilizando a sus aliados interiores derrocaron al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976 y generaron la tragedia institucional más cruenta del siglo XX. La segunda derrota es la batalla de Malvinas, ocurrida en 1982.

En la segunda mitad del siglo XX, el bloque occidental, regido por Estados Unidos impuso su Doctrina de la Seguridad Nacional en toda Sudamérica y en el marco de su lucha contra el Bloque soviético; cooptó a importantes sectores intelectuales, económicos y financieros locales afines, para desestabilizar y deponer al gobierno constitucional de entonces; financiando (con un exponencial endeudamiento externo contraído por los militares) la participación de un sector importante del Ejército en lo que terminó resultando la más cruenta y criminal intervención contra la población civil, con violaciones masivas a los Derechos Humanos y decenas de miles de desaparecidos, un verdadero crimen de lesa humanidad ocurrido en Argentina, ello sin desconocer que el accionar de grupos guerrilleros, durante un gobierno constitucional, provocó atentados y muertes que desestabilizaron al gobierno electo de Juan Domingo Perón, quien fallecería a los pocos meses de asumir su tercer período, luego de un largo exilio en España.

La historia exhibe una llamativa paradoja, que algunos grupos guerrilleros habrían sido apoyados económicamente por los mismos agentes financieros que pusieron en marcha la maquinaria estatal represora y apoyados logísticamente por la inteligencia británica; sin perjuicio de que muchos jóvenes haya sido idealistas y creían que estaban luchando en contra del imperialismo, al igual que muchos soldados también y creían que estaban luchando contra el comunismo internacional. La confusa actitud de gran parte de las cúpulas de la guerrilla, que se exiliaron a tiempo y se pusieron a salvo a expensas de muchos de sus compañeros, genera por lo menos dudas en la cuestión planteada. Basta recordar que casi ningún miembro de esta dirigencia guerrillera se exilió en la Unión Soviética o en Cuba, sino en los entonces prósperos países occidentales.

Es interesante recordar la idea propuesta por Naomi Klein en su libro La Doctrina del Shock, ya que podría buscarse una explicación histórica a los sucesos ocurridos en Argentina. Klein explica una metodología por la cual se crea o favorece un “problema (en este caso la insurgencia de grupos guerrilleros); que generan una acción traumática (por ejemplo, atentados e inestabilidad); lo que justifica una reacción adecuada (represión, golpe militar, control de la economía del país que ha sido objeto de esta metodología). Es la famosa tríada problema, acción, reacción. Otro de sus libros, El capitalismo del desastre tuvo su génesis en el año en el que Klein vivió en la Argentina, donde conoció las sangrientas raíces del proyecto económico perpetrado por la Escuela de Chicago.

Analizando la segunda derrota fundacional de nuestra democracia, es militarmente más ortodoxa o convencional y podría atribuirse al mismo sistema internacional que utilizó a la propia fuerza militar argentina (tranformada en una fuerza policial interior) para controlar con mano de hierro al país y a su población civil. ¿Cómo podría explicarse que un ejército argentino cuyas cúpulas fueron educadas en West Point y sus mando medios entrenados en Panamá, decidieran recuperar las Islas Malvinas por la fuerza? ¿Porqué el occidente le suelta la mano a su dictadura aliada cuándo ésta decide recuperar las Islas Malvinas un 2 de abril de 1982? Ante los estupefactos jefes militares argentinos, el Reino Unido decide enviar a la flota más importante del mundo, (después de la de los Estados Unidos), con apoyo logístico de la OTAN, para invadir nuevamente las islas Malvinas.

Fue una verdadera campaña militar del mundo occidental contra Argentina. Nuestro país contaba con el apoyo de países hispanoamericanos como Perú que envió tropas y aviones (salvo Chile, gobernada por una dictadura afín a Londres y enfrentada con la dictadura argentina por el conflicto del Beagle). Hoy se especula y no sin razón, que la decisión del gobierno de facto de invadir las Malvinas, habría sido inducida por la misma diplomacia estadounidense, en el marco de una estrategia planificada conjuntamente con la OTAN para tener un pretexto para establecer una base militar lo más cercana posible al continente Antártico. Otra vez la tríada problema, acción, reacción podría explicar el origen inmediato de la guerra de las Malvinas en 1982. El problema era que, pese a la ocupación ilegal de las islas por Gran Bretaña, Argentina de manera pacífica tenía relaciones bastante amigables con los isleños, habiendo incluso construido un aeropuerto en el cual Argentinas realizaba vuelos regulares hacia el continente, lo que posibilitaba que los hijos de los kelpers estudiaran en universidades argentinas o se atendieran en hospitales patagónicos gratuitamente, sin mencionar una creciente influencia de la cultura popular argentina en los isleños. Incomodaba a Gran Brretaña el gradual, pacífico y progresivo acercamiento a las islas por parte de Argentina. ¿Cuál fue entonces la acción que deberí provocar una reacción violenta? La misma consistió en inducir a la dictadura a recuperar militarmente a las islas en 1982 ¿Y cual fue la reacción?; la nueva usurpación, esa vez de la mano de uno de los ejércitos más poderosos del planeta y la instalación de una cabecera de playa con proyección a la Antártida. No lo hubieran podido hacer sin tener un pretexto enorme como lo fue, la recuperación militar de las islas.

¿Por qué era necesario para la OTAN implementar semejante programa táctico y estratégico de largo alcance? En primer lugar, por la posición privilegiada de Argentina frente a su sector antártico; históricamente justificada, geográficamente coherente por su cercanía y fácticamente implementada con una campaña antártica permanente que ya llevaba casi un siglo a la fecha de la invasión inglesa de 1982, y que ha instaldo trece (13) bases continentales antárticas argentinas. Argentina, además, es el único país que tiene argentinos nativos en el continente helado.

Un héroe de guerra norteamericano y explorador antártico el Almirante Richard E. Byrd reconoce con preocupación en una entrevista, la importancia de la participación y ocupación Argentina y de otros países australes en el continente helado. Para Byrd, la Antártida es una reserva inmaculada de recursos naturales y estratégica para su país (Estados Unidos) y cuando habla de las otras naciones interesadas, menciona a la Argentina y agrega asombrado que esas personas viven ahí (no se equivoca, pues existen argentinos nativos, nacidos en la Antártida Argentina), se refiere no sólo a la Argentina, sino también a Chile y Nueva Zelandia. La entrevista data del año 1954 y este almirante es considerado un héroe antártico por haber realizado varias expediciones al continente blanco, aunque tardías, ya que mucho antes los argentinos habían ocupado el terirtorio que reclaman.

Cabe destacar en este punto, que la República Argentina ha sido el primer país del mundo en establecer bases permanentes en Antártida desde 1904 y tiene presencia asidua en el continente blanco desde 1815, cuando una flota Argentina integrada por la Fragata Hércules y el Bergantín Santísima Trinidad; bajo el mando del creador de la Armada de la República Argentina; el Almirante Guillermo Brown, llegaron hasta los 66° Sud, frente a las costas del continente helado.

Es extensa la lista de expediciones y participación argentina en la Antártida y el 22 de febrero de 1904 al empleado de correos, el civil Hugo Alberto Acuña, le tocó el honor de izar por primera vez la Bandera Argentina en el observatorio meteorológico de la Base “Orcadas”, el asentamiento humano antártico más antiguo, todavía en funcionamiento y bajo el mando de la República Argentina. Al día de hoy, la Argentina administra trece (13) bases en la Antártida, de las cuales seis (6) son permanentes (operativas todo el año) y el resto, temporarias (operativas sólo en verano). De ellas, dos son administradas directamente por la Cancillería: Carlini (permanente, ex base Jubany) y Brown (temporaria). Las demás bases son administradas por el Comando Conjunto Antártico (Ministerio de Defensa). Ellas son Base Orcadas, Base Marambio, Base Esperanza, Base San Martín y Base Belgrano II (permanentes); y las bases temporarias Melchior, Decepción, Cámara, Primavera, Petrel y Matienzo.

En este contexto, se puede entender la geopolítica de la Antártida y la guerra generada e inducida en 1982 por la OTAN para tener una cabeza de playa en las cercanías del continente blanco. Cabe destacar que, si se observa el mapa del polo sur, la Península antártica configura una continuidad geológica natural con Sudamérica, resultando Argentina y Chile los países geográficamente más cercanos a la misma.

Ahora bien, queda por explicar, cómo una dictadura antipopular y represora haya generado el 2 de abril de 1982 una adhesión tan masiva para ir a la guerra, sin distinción de banderías políticas. La respuesta encuentra su origen en los tiempos fundacionales de la Patria; pues la Guerra de Malvinas de 1982 no es más que un eslabón de una larga cadena de enfrentamientos con el poder anglosajón que siempre, ya sea por la fuerza, por el soborno o la corrupción de políticos locales, intentó controlar -a veces con éxito y a veces con fracasos-; las tierras del último gran imperio cristiano y de sus herederosEl Imperio Español, hoy desmembrado en pequeñas y medianas naciones hispanoamericanas, más o menos débiles y más o menos permeables a la política de corrupción impuesta por izquierda y por derecha desde los centros metropolitanos del poder anglosajón.

En este contexto, se puede especular que la recuperación de la islas en 1982, fue motivada en lo inmediato por razones coyunturales de la política local, dada la difícil situación social que habían generado las políticas neoliberales implementadas por la dictadura con su cruenta y criminal represión, y que; como una vía de escape a la presión social y política, el régimen ocupó las islas. Es probable incluso que esta conducta, como adelantamos, haya sido inducida en un contexto táctico y estratégico de mayor alcance implementado por la alianza atlántica. No debe perderse de vista que el Golpe Militar fue planificado y diseñado desde Washington con militares argentinos que desde el año 1955 habían sido educados militarmente en West Point (como el General Galtieri, el presidente que recuperó las islas y otros de sus compañeros) y en la casa de las Américas de Panamá. Por el lado de Gran Bretaña, la recuperación de Malvinas le vino como anillo al dedo a la Primer Ministro Margaret Tatcher para distraer a su población de las nefastas consecuencias sociales de su política neoliberal.

Se conjetura que el argumento del Departamento de Estado de los Estados Unidos para convencer al dictador argentino de recuperar las islas, reposaba en la idea era llegar a las islas y retirarse a los pocos días para generar un «espacio de negociación» por la soberanía, entre dos países “aliados occidentales” como Argentina y el Reino Unido, bajo el arbitraje de otro país aliado occidental como los Estados Unidos. Sin embargo, algo pasó que arruinó la escenografía prevista. Un emergente se interpuso en los aparentes planes blandos de la dictadura: el pueblo de la nación ocupó las plazas de todas las ciudades argentinas apoyando, no a un régimen ilegítimo, sino a una nación que reclamaba la defensa de su soberanía.

Decenas de miles de voluntarios, millones de pesos en donaciones, apoyo humano y material de todos los países hispanoamericanos que veían en la gesta un símbolo de la Patria reunificada de la América Española, e incluso hasta algunos grupos montoneros diezmados que sobrevivían en la clandestinidad y abandonados por sus cúpulas, se pusieron al servicio de la recuperación de las islas. Similar a lo que aconteció en 1806 y 1807 cuando el pueblo del Virreinato expulsó al inglés invasor, con el apoyo de todas las ciudades de hispanoamericanas desde el Río de la Plata hasta México. Galtieri ya no podía volver sobre sus pasos y decir públicamente que abandonaba las islas para iniciar negociaciones; pues el pueblo lo hubiera colgado en la plaza pública. Y así comenzaron las campañas militares en el teatro de operaciones del Atlántico Sur y así comenzó la campaña más heroica de soldados y pilotos argentinos e hispanoamericanos en la defensa de la soberanía nacional.

Huelga decir que el desempeño militar argentino fue heroico y brillante, conforme lo reconocen los propios militares británicos. Los números de la guerra, no permiten inferir otras conclusiones. En batalla, murieron casi 300 soldados argentinos y una cantidad similar de soldados ingleses. A ello hay que agregar los muertos por el artero hundimiento del ARA General Belgrano, fuera de combate y de la zona de exclusión en el cual murieron 323 conscriptos mientras bombardearon el barco de noche mientras dormían.

En la guerra de las Malvinas, la flota británica (o la OTAN) sufrió la derrota más importantes del siglo XX, con grandes pérdidas de buques y aviones, entre ellos: 1) El Buque logístico para desembarco RFA Sir Galahand (L3005); 2) Buque Logístico de desembarco RFA Sir Tristram (L3505); 3) SS Atlantic Conveyor Buque mercante de apoyo transformado en portaviones; 4) El destructor HMS Coventry (D118), 5) La Fragata HSM Antélope (F170); 6) La Fragata HMS Ardent (F184); 7) La fragata HSM Sheffield (D80). También se ha atacado con éxito al portaviones HMS “invencible” dejándolo inutilizado. El Reino Unido sigue clasificando como reservada gran parte de la información sobre la guerra y fue prorrogada su desclasificación hasta el año 2065. Los propios ciudadanos británicos piden que se desclasifique la información, pues ha trascendido en medios ingleses que sus muertos superan las mil víctimas fatales. Basta leer las crónicas y entrevistas de los propios soldados invasores y del comandante británico designado para la guerra del Atlántico Sur, el Gral. Jeremy Moore, para tomar cabal dimensión del desempeño de las fuerzas argentinas.

También podemos especular que la derrota militar se produjo más en los escritorios que en el campo de batalla, gestionada por una cúpula que nunca estuvo en el teatro de operaciones ni a la altura de las circunstancias; a diferencia de otros oficiales, pilotos, suboficiales y soldados que se embarraron hasta el cuello en las trincheras de nuestras islas. Triste ejemplo lo dio, quien prometió salir con “las patas para delante de la islas” el General Mario Benjamín Menéndez, nombrado gobernador, de triste desempeño y que nunca salió del casino de oficiales ni se dignó dirigir a los soldados que tuvieron que movilizarse bajo el mando de oficiales de menor rango pero con valor. Patética fue la imagen de la rendición cuando, este personaje se vistió con sus mejores galas y cubierta su chaqueta militar de oropeles sin valor, frente al General inglés Jeremy Moore que llegó, pero cubierto de barro y mierda (conforme él mismo lo confesó) por haberse enfrentado a los soldados argentinos que casi cambian la historia de la guerra, hasta minutos antes de que se rindiera Menéndez.

La fallida recuperación de las Islas Malvinas provocó la caída del régimen militar y el nacimiento de una democracia débil y condicionada por la derrota. Los soldados llegaron escondidos e ignorados como si los cubriera la vergüenza, aunque fueron héroes. El primer presidente de este nuevo período, Raúl Alfonsín, consintió en aplicar una política de desmalvinización y proponer el discurso mentiroso de los chicos de la guerra para referirse a verdaderos hombres que lucharon con honor y con valor, reconocidos por sus propios enemigos. La historia restante es conocida; los infames tratados de Madrid y el consecuente olvido de nuestros héroes.

Sin embargo muchos soldados argentinos han quedado en las islas, custodiándola hasta el regreso definitivo de las Islas a la Soberanía Argentina. Es harta conocida la anécdota de una madre que fue invitada a un acto de conmemoración por los muertos de la guerra y un típico general de escritorio, de aquellos que nunca dispararon una bala, queriendo congraciarse con esta madre le ofreció “repatriar” los restos de su hijo; a lo que ella con valentía y honor le contestó:
“-General, mi hijo ya descansa en suelo Argentino.”

Artículos recomendados

  • De las cosas que se ven en el cielo

    De las cosas que se ven en el cielo

    [SEPA] Multitud de testimonios directos, dan cuenta del fenómeno OVNI; sigla que sólo nos indica que alguien ha observado un objeto que vuela y que no pudo identificar. Desde que existe la posibilidad…

  • La mágica silla de Glenn

    La mágica silla de Glenn

    [SEPA/Diario El Peso] El músico canadiense Glenn Gould (1932-1982) fue conocido como un excéntrico y genial pianista, especialista en Johan Sebastian Bach (1682-1750) y Arnold Schonberg (1874-1951) y que apenas mostraba interés por…

  • Dios Te Salve

    Dios Te Salve

    [SEPA] Almafuerte, (1854-1917) fue un poeta argentino nacido en San Justo, Provincia de Buenos Aires y fallecido en la Plata, capital de la referida Provincia. Almafuerte, fue su pseudónimo más conocido con el…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *