“Bajo el influjo de cierta superstición -no del todo infundada-; el pueblo tuvo por artículo de fe que, mientras Jacques de Molay se quemaba en el poste, convocó a sus poderosos perseguidores ante el Tribunal de Dios en el breve plazo que les quedó de vida…”
Alejandro Dumas en: “Los Caballeros Templarios”

Alexandre Dumas Davy de la Pailleterie (1802-1870), conocido como Alexandre Dumas y en los países hispanohablantes como Alejandro Dumas (padre), fue novelista y dramaturgo francés, nació el 24 de julio de 1802 en Villers-Cotterêts, Francia. Hijo del general Thomas-Alexandre Dumas -de ascendencia afrocaribeña (hijo de un noble francés y una esclava haitiana)- y de una mujer francesa, quedó en la pobreza tras la muerte prematura de su padre. Con educación limitada, fue autodidacta y se trasladó a París en 1823, donde trabajó como escribano para el duque de Orléans.

Inició su carrera literaria con obras de teatro, destacando Enrique III y su corte (1829), que lo consagró. Posteriormente, se dedicó a novelas históricas serializadas, muchas escritas con colaboradores como Auguste Maquet. Sus obras más famosas, Los tres mosqueteros (1844) y El conde de Montecristo (1844-1845), mezclan aventura, intriga y contexto histórico, convirtiéndolo en un fenómeno literario.

Vivió con extravagancia, construyendo el lujoso Château de Monte-Cristo, pero sus gastos lo llevaron a la bancarrota. Participó en la Revolución de julio de 1830 y apoyó a Garibaldi en la unificación italiana (1860). Exiliado en Bélgica por deudas y tras el ascenso de Napoleón III, escribió memorias y libros de viaje.
Falleció el 5 de diciembre de 1870. Aunque enfrentó racismo en vida, su legado es inmortal: sus obras, adaptadas globalmente, lo ubican como un pilar de la literatura francesa. En 2002, sus cenizas fueron trasladadas al Panteón de París. Su hijo, Alexandre Dumas Hijo, también fue escritor célebre (La dama de las camelias).




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