(SEPA): El 2 de Junio de 1810, por iniciativa del Dr. Mariano Moreno, uno de los integrantes de la Primera Junta de Gobierno surgida de la revolución del 25 de mayo de 1810, fue creado el primer periódico posterior a la revolución, «La Gazeta de Buenos Ayres«. No fue el primer periódico del Virreinato español, pues en Buenos Aires ya existía el «Telégrafo Mercantil«, creado a instacias del Dr. Manuel Belgrano (1770-1820) que era Secretario del Consulado de Comercio, quien le solicitó al destacado militar y escritor español Don Francisco Cabello y Mesa (1764-1832), que creara un periódico. Cabello y Mesa fundó el 1 de abril de 1801 al «Telégrafo Mercantil«.
La aparcición de este peroiódico fue toda una novedad para la pequeña aldea virreinal que era en aquel entonces Buenos AIres. Sus habitantes pudieron leer en el primer número, (que consistía en un impreso de ocho páginas): un poema dedicado al Río Paraná, noticias sobre arribos y partidas de embarcaciones, las últimas ofertas de esclavos en venta, el hallazgo de un rosario con cuentas de oro y otras noticias. Asimismo prometía dos entregas similares por semana y se presentaba como un periódico poítico, económico, e historiográfico del Río de la Plata. Es necesario destacar que la idea contaba con el beneplácito del Virrey Gabriel de Avilés y del Fierro (1735-1810), quien autorizó a Belgrano a impulsar la idea. De Avilés y del Fierro gobernó casi dos años entre octubre de 1797 hasta marzo de 1799. El nuevo Virrey Joaqín del Pino de Rozas Romero y Negrete (1783-1832) tardó más de un año en llegar, ya que asumió el 14 de junio de 1800 y sólo duró hasta el 11 de abril de 1804, cuando fallece. Su sucesor, Rafael de Sobremonte (1745-1827) llegaría recién en noviembre de 1804.

Joaquín del Pino no fue tan paciente con lo que publicaba el «Telégrafo Mercantil» . Entre el 10 de septiembre y el 8 de octubre de 1802 suspendió sus publicaciones. La razón esgrimida fue que la imprenta era utilizada para documentos oficiales. En realidad hubo desentendidos con las autoridades, que veían con malos ojos las tímidas críticas deslizadas en sus páginas y el estilo desenfadado de las sátiras y críticas de costumbres. El periódico dejó de aparecer en octubre de 1802, habiéndose publicado hasta entonces 110 entregas regulares, muchos suplementos y números extraordinarios. En él, escribieron Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Domingo de Azcuénaga, Juan José de Lavardén entre otros jóvenes ilustrados de la época.
Le periódico sucesor de «El Telégrafo Mercantil« fue el fundado por Mariano Moreno, la «Gazeta de Buenos Ayres«. Su primer número apareció un jueves 7 de junio, fecha que fuera instituida en 1938 como el Día del Periodista en ocasión de celebrarse en ese año en la ciudad argentina de Córdoba el “Primer Congreso Nacional de Periodistas”.

La fundación de la Gazeta tuvo incialmente buenas intenciones. En aquella oportunidad la Primera Junta de Gobiern,o al fundamentar el decreto que dio nacimiento al periódico señaló que “El Pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes”, sentando con esta afirmación un principio rector al que hoy conocemos como la “publicidad de los actos de gobierno”. El periódico publicaba resoluciones, decretos y demás documentos oficiales o sea tenía una función similar a la que cumplen en la actualidad los “Boletines Oficiales”, órganos responsables de poner en conocimiento de la ciudadanía cuáles son las decisiones del gobierno, materializadas en leyes , decretos, sentencias, licitaciones, etc.
“La Gazeta” de Mariano Moreno asumió como lema una frase del historiador Cornelio Tácito:”Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo”.En su primera editorial, su fundador Mariano Moreno manifestaba:
| …“¿Por qué se han de ocultar a las Provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península?… El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con quien miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal. Para logro de tan justos deseos ha resulto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal con el título de Gazeta de Buenos Ayres” Firmado: Mariano Moreno, Gaceta de Buenos Ayres del 07 de Junio de 1810. |
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En sus 11 años de existencia fue un órgano decisivo en la formación de opinión de la sociedad post-virreinal. El diario enfatizaba dos postulados democráticos: “La libertad de opinión” y la “Publicidad de los actos de gobierno”, principios éstos que inspiraron que durante los días festivos y después de misa fuera declarada obligatoria su lectura para los sacerdotes que debían leerla a los feligreses, ello por que en aquellas épocas pocos eran los que sabían leer en tierras americanas.
| Resulta interesante destacar, que muchas referencias a la historia de la prensa en Argentina se inicie con la Gazeta de Buenos Ayres, desconociendo al Telégrafo Mercantil. En realidad la revolución de mayo no declaró la independencia ni fundó una cultura diferente. Antes del 25 de mayo de 1810, hubo una revolución en Chuquisaca (por entonces parte del Virreinato del Río de la Plata en la región del Alto Perú), también un 25 de mayo, pero de 1809 y después de la revolución de Buenos Aires recién se declaró la independecia en Tucumán el 9 de julio de 1816. La continuidad histórica y cultural del Virreinato en las nuevas estructuras políticas ensayadas desde entonces es un hecho innegable y el precedente de los reinos de España en América forma parte de nuestra historia como algo propio y no ajeno. La historia de Argentina, no comenzó en mayo de 1810, sino mucho antes. |
Un 12 de septiembre de 1821, el Primer gobernante argentino que ostentó la investidura de Presidente, Bernardino Rivadavia (1780-1845) le canbió su naturaleza para transformarla en el “Registro Oficial” (hoy sigue existiendo bajo la denominaciónde «Boletín oficial«).
Interesante resulta advertir que el primer ensayo rioplatense que intentó asimilar los principios republicanos en lo que a libertades y garantías se refiere, fue imperfecto y dejó planteados dos problemas que deben, aún hoy, resolver los políticos en la actualidad.
Al transformar “La Gazeta” en Registro Oficial, Rivadavia solucionó desde un punto de vista formal el problema de la “publicidad de los actos de gobierno” a la par que “invisibilizó” los mismos en gran medida para la opinión pública de la época. La compulsiva lectura de los sacerdotes en misa, al menos difundía periodísticamente estos actos a un grupo de personas que de otra forma nunca se hubieran enterado de las decisiones de las Junta de Gobierno en su más primaria expresión. Con el Registro oficial ya no fue lo mismo, pues la lectura era dificultosa por los tecnicismos jurídicos. Esta medida sin embargo podría justificarse en alguna medida porque, en última instancia, la creciente complejidad de la organización política transformó en utópico cualquier intento de conocer en profundidad las decisiones gubernamentales, a menos que se tenga la formación necesaria en las distintas materias que comprenden.
En relación a la “libertad de opinión”, el segundo problema del que hablamos, la desaparición de un diario del gobierno u oficial [porque, en definitiva, La Gazeta era un medio oficialista, por más que haya sido dirigido por Mariano Moreno], es una medida que dejó en manos de los ciudadanos la generación de los medios que la expresen, lo cual en principio es funcional al resguardo de dicha libertad.
Esta circunstancia ha determinado la aparición de dos fenómenos interesantes desde el punto de vista sociológico:
El primer fenómeno es el de la “propaganda” de los actos de gobierno, que no es lo mismo que la “publicidad”. La publicidad de los actos está garantizada por cualquier registro oficial de acceso público y gratuito para todos los ciudadanos, aunque éstos, jamás lo consulten salvo por algún interés particular. La “propaganda” de los actos de gobierno asume muchas artistas [algunas impuestas por normas y otras voluntarias] pero todas tienen el denominador común de que importan un costo económico al erario público y un beneficio al medio elegido para instrumentarla.
La aparición de la “propaganda” ha puesto en riesgo a la libertad de opinión, dado que en numerosos países no está regulada su implementación y la discrecionalidad de su manejo por parte de cualquier gobierno, podría beneficiar a los medios cuyas opiniones coincidan con el poder de turno y perjudicar a los que tienen una visión más crítica.
A su vez, los medios que han crecido al amparo del uso discrecional de la propaganda y protección oficial, tienen una ventaja competitiva decisiva frente a los medios más independientes y terminan transformándose en monopolios u oligopolios de hecho y sus periodistas en meros empleados sin libertad de opinión.
La “propaganda” puede fortalecer a los medios beneficiarios de tal manera y aumentar tanto su capacidad para generar e imponer opinión pública que su relación con sus propios benefactores puede devenir hasta extorsiva y resultar un medio apropiado para obtener aún mas ventajas. Esta circunstancia se transforma en un “verdadero problema” para el propio gobierno que los amparó o alguno de signo diferente que lo suceda.
En el decurso de estas disquisiciones y analizando si se han alcanzado los anhelos pregonados por Mariano Moreno, a saber: la publicidad [hoy diríamos transparencia] de los actos de gobierno y la libertad de opinión, concluimos que ambos corren serios riesgos y sus actores [ciudadanos y periodistas], deberían ser preservados tanto del uso discrecional del erario público por parte de los gobiernos, como de los monopolios privados. Es la diversidad de opiniones y la cantidad y competencia de medios, lo que mejor garantiza ambos ideales.
| SEPA [Servicios Editoriales Periodísticos Argentinos] Es una editorial argentina productora de contenidos periodísticos desde 1992. Editora de Opinión y Tendencias [Periódico de papel que se editó en 1990]; El Peso [desde 2009, siendo actualmente el periódico cultural vigente más antiguo de Argentina] y CEEII [desde 2024, sobre Política, Economía y Derecho]. |




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