{"id":997,"date":"2025-10-18T23:18:26","date_gmt":"2025-10-18T23:18:26","guid":{"rendered":"https:\/\/elpeso.ar\/?p=997"},"modified":"2025-10-18T23:18:27","modified_gmt":"2025-10-18T23:18:27","slug":"la-falsa-medida-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/2025\/10\/18\/la-falsa-medida-del-mundo\/","title":{"rendered":"La Falsa Medida del Mundo"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>[SEPA-DiarioEl Peso]<\/strong>\u00a0<strong>Gerardus Mercator<\/strong>, hab\u00eda nacido el a\u00f1o 1512, con el nombre m\u00e1s prosaico de Gerard Kremer, en la casa de un zapatero en el peque\u00f1o poblado de Rupelmonde de Flandes, unos meses antes que se cumplieran 20 a\u00f1os del descubrimiento de Am\u00e9rica para los europeos, medinte la haza\u00f1a de\u00a0<strong>Crist\u00f3bal Col\u00f3n<\/strong>. Aquel mismo a\u00f1o, durante el febrero m\u00e1s fr\u00edo que se recordara hasta entonces, fallec\u00eda en Sevilla el navegante florentino\u00a0<strong>Am\u00e9rico Vespucio<\/strong>\u00a0sin saber que el cart\u00f3grafo alem\u00e1n\u00a0<strong>Martin Waldseem\u00fcller<\/strong>, cuatro a\u00f1os antes (en 1507) hab\u00eda bautizado como Am\u00e9rica a las tierras descubiertas por Col\u00f3n, hasta ese momento innominadas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"350\" height=\"241\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/LaTierra.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-1001\" style=\"width:489px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Waldseem\u00fcller<\/strong>, hab\u00eda ungido con tal honor al florentino en su obra largamente titulada \u201c<strong><em>Universalis cosmographia secundum Ptholomaei traditionem et Americi Vespucii aliorumque Iustrationes<\/em><\/strong><em>\u201d&nbsp;<\/em>atribuy\u00e9ndole adem\u00e1s por equivocaci\u00f3n, el m\u00e9rito del descubrimiento. Tal vez no resultaba elegante para la \u00e9poca que un personaje de dudoso origen, probablemente bastardo, genov\u00e9s o piamont\u00e9s o qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde, inspirado en leyendas templarias de dudoso gusto, a\u00fan para la \u00e9poca y trabajando como mercenario a favor de la Corona de Castilla; haya realizado tama\u00f1o descubrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Am\u00e9rico tambi\u00e9n era un mercenario que trabajaba, ora para Castilla, ora para Portugal, pero era adem\u00e1s un elegante Florentino, culto y refinado hijo del prestigioso notario y acaudalado comerciante y financista&nbsp;<strong>Nastagio Vespucio<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"259\" height=\"353\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Macropedius.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1002\" style=\"width:357px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Macropedius.jpg 259w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Macropedius-220x300.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 259px) 100vw, 259px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Por razones que son dignas de otra historia,&nbsp;<strong>Waldseem\u00fcller<\/strong>&nbsp;trabaj\u00f3 en un nuevo atlas al que denomin\u00f3 con m\u00e1s humildad \u201c<strong><em>Tabule Terre Nove<\/em><\/strong>\u201d, obra en la que comenz\u00f3 a rectificar el error cometido, atribuyendo el descubrimiento al \u201c<strong><em>Almirante<\/em><\/strong>\u201d, a quien cita en una breve nota aclaratoria \u201c\u2026<strong><em>esta tierra y las islas adyacentes fueron descubiertas por el genov\u00e9s Col\u00f3n, por mandato del rey de Castilla<\/em><\/strong>\u2026\u201d.&nbsp;<strong>Am\u00e9rica<\/strong>&nbsp;pas\u00f3 a ser \u201c<strong><em>Terra Inc\u00f3gnita<\/em><\/strong>\u201d en aquel mapa, pero ya se hab\u00eda consumado una de las m\u00e1s grandes incongruencias hist\u00f3ricas. A partir de ese momento se supo que&nbsp;<strong>Col\u00f3n<\/strong>&nbsp;hab\u00eda descubierto&nbsp;<strong>Am\u00e9rica<\/strong>, pero nadie entender\u00e1 por qu\u00e9 las nuevas tierras se denominan as\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Ajeno a estos acontecimientos crec\u00eda el joven&nbsp;<strong>Kremer<\/strong>, quien luego adoptar\u00eda el latinizado nombre de \u201c<strong><em>Gerardus Mercator<\/em><\/strong>\u201d, a instancias de un humanista holand\u00e9s llamado&nbsp;<strong>Jovis Van Lanckvelt<\/strong>&nbsp;que ya hab\u00eda latinizado el suyo para llamarse \u201c<strong><em>Georgius Macropedius<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"293\" height=\"280\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/ElMundo-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1003\" style=\"width:537px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Kremer<\/strong>, o si se quiere el posterior&nbsp;<strong>Mercator<\/strong>, hab\u00eda conocido a&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>&nbsp;en su primera juventud, cuando estudiaba matem\u00e1ticas y astronom\u00eda con un condisc\u00edpulo algo mayor,&nbsp;<strong>Regnier Gemma<\/strong>, que luego adoptar\u00e1 el apodo latinizado de&nbsp;<em>\u201c<strong>Frisius<\/strong>\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos j\u00f3venes, al igual que su maestro, fueron presa de un sentimiento de p\u00e9rdida del que deriv\u00f3 su impulso latinizante. Un acontecimiento explica este impulso, que se convertir\u00e1 en una moda post medieval. La ca\u00edda de Constantinopla, a manos del Imperio Otomano, ocurrida el 29 de mayo de 1453, signific\u00f3 para el occidente, la p\u00e9rdida de una referencia intelectual paradigm\u00e1tica y una desolaci\u00f3n cultural que sus contempor\u00e1neos asimilaron a la ca\u00edda del orbe romano occidental mil a\u00f1os antes. Desaparec\u00eda a manos de los turcos un imperio de dos mil a\u00f1os, un marco de referencia m\u00e1s simb\u00f3lico que real, pero, precisamente por ello; m\u00e1s arraigado en el inconsciente colectivo de un mundo medieval en desaparici\u00f3n. Los custodios de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica bizantina, emigrar\u00e1n al occidente y con sus aportes, la vieja cultura cl\u00e1sica reaparecer\u00e1 con nuevas vestiduras para generar una \u00e9poca distinta a todas las pasadas, aunque con un lejano sabor cl\u00e1sico y pagano.<\/p>\n\n\n\n<p>Este hecho pol\u00edtico y militar amenaz\u00f3 tambi\u00e9n a otro de los \u00faltimos vestigios de la desaparecida organizaci\u00f3n de la \u00faltima y decadente Roma: la Iglesia Cat\u00f3lica. Extendida como la vieja Roma, desde las columnas de H\u00e9rcules hasta el oriente cercano, sin embargo, la superaba en extensi\u00f3n hacia las tierras del Norte, nunca conquistadas por las legiones romanas pero s\u00ed evangelizadas por sus sacerdotes. La iglesia cat\u00f3lica romana hab\u00eda preservado lo m\u00e1s importante de la desaparecida Roma imperial: el Derecho y la Fe que Constantino y sus sucesores hab\u00edan rescatado para su Imperio. El cisma luterano habpia quebrado la unidad del cristianismo, la proliferaci\u00f3n de confesiones rebeldes a Roma le hicieron perder su influencia en el norte de Europa; pero la Roma eclesial, aun as\u00ed, resisti\u00f3. El tr\u00e1nsito de la Roma Imperial a la Roma Eclesial hab\u00eda sido igual de cruento y doloroso que el tr\u00e1nsito de la vieja Monarqu\u00eda Arcaica a la Rep\u00fablica y el de \u00e9sta al Imperio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"350\" height=\"218\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/DaVinci_Maquiavelo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1004\" style=\"width:576px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/DaVinci_Maquiavelo.jpg 350w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/DaVinci_Maquiavelo-300x187.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En este contexto de cambio de \u00e9poca, el maestro&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>, en su juventud, influenciado por el signo de su tiempo; orient\u00f3 su desolaci\u00f3n convirti\u00e9ndose en un experto en griego cl\u00e1sico, lat\u00edn, literatura romana y en la Biblia. Un\u00eda en su formaci\u00f3n, los restos de un mundo que ya no exist\u00eda. De esta \u00e9poca nace su vinculaci\u00f3n con un extra\u00f1o grupo de personas que integraban una fraternidad, cuyo nombre a\u00fan hoy permanece oculto y objeto de las conjeturas m\u00e1s inveros\u00edmiles. Algunos de sus integrantes m\u00e1s ancianos, hab\u00edan llegado a Flandes a causa de la di\u00e1spora de los sabios bizantinos provocada por la decandencia y posterior ca\u00edda de Constantinopla. Estos hombres profesaban en com\u00fan, un sentimiento de a\u00f1oranza de algo indefinido que denominaban como: <em>\u201c<\/em><strong><em>el antiguo orden secular<\/em><\/strong><em>\u201d<\/em>. En este antiguo orden se tributaba un culto secreto a los cl\u00e1sicos paganos, que de esa forma se preservaron hasta el presente. El ingreso de Macropedius a la fraternidad, sin embargo ocurrir\u00e1 en Bolonia y de la mano de otro maestro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"349\" height=\"256\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Mundo.gif\" alt=\"\" class=\"wp-image-1005\" style=\"width:528px;height:auto\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los m\u00e1s j\u00f3venes de aquella fraternidad, compart\u00edan con igual intensidad estos sentimientos y a\u00f1oranzas, aunque alimentados por su imaginaci\u00f3n, dado nunca vivieron aquel orden salvo en la idealizaci\u00f3n de sus maestros.&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>, luego&nbsp;<strong>Mercator<\/strong>,&nbsp;<strong>Frisius<\/strong>&nbsp;y tantos otros se convirtieron en esp\u00edritus desterrados de su tiempo, guiados por los espectros de Virgilio, Cicer\u00f3n, S\u00e9neca y de muchos otros autores m\u00e1s herm\u00e9ticos. Muchos de sus manuscritos fueron rescatados de Alejandr\u00eda y preservados con celo en el Vaticano.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bf<em>Qu\u00e9 tienen que ver la ca\u00edda de Constantinopla,<strong>&nbsp;Macropedius<\/strong>,&nbsp;<strong>Mercator<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Frisius<\/strong>, con&nbsp;<strong>Am\u00e9rico Vespucci<\/strong>&nbsp;o el equivocado<strong>&nbsp;Waldseem\u00fcller<\/strong><\/em>? Para contestar esa pregunta debemos remontarnos a un encuentro fortuito de dos hombres. El mayor de ambos, deslumbrar\u00e1 al otro con sus conocimientos variados en m\u00faltiples disciplinas y se convertir\u00e1 en su secreto mentor.<\/p>\n\n\n\n<p>El episodio data probablemente de fines de 1502, cuando a la edad de 15 a\u00f1os,&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>&nbsp;fue enviado por unas semanas al norte de Italia a la ciudad de Bologna. All\u00ed hab\u00eda conocido a un cart\u00f3grafo e ingeniero militar florentino llamado&nbsp;<strong>Leonardo Da Vinci<\/strong>. Guardar\u00eda de por vida el secreto de esta vinculaci\u00f3n tal vez por temor o por su seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Da Vinci<\/strong>, ten\u00eda 50 a\u00f1os en aquel momento y estaba fatigado por las continuas convulsiones pol\u00edticas de aquellos tiempos que no lograban encauzar el proyecto pol\u00edtico de su antiguo y desaparecido protector&nbsp;<strong>Cosme de M\u00e9dici<\/strong>. Muerto Cosme en 1464, hab\u00eda dejado a sus descendientes la orden, no siempre respetada, de proteger a Leonardo.&nbsp;<strong>Leonardo<\/strong>&nbsp;esperaba encontrarse con otro compatriota florentino en Bologna con quien deb\u00eda cumplir una misi\u00f3n. Sin embargo y mientras lo esperaba en la docta Bolonga, el azar lo hizo coincidir con nuestro joven flamenco entonces llamado&nbsp;<strong>Jovis Van Lanckvelt<\/strong>&nbsp;(el futuro&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>). De sus largas conversaciones, escuch\u00f3 con atenci\u00f3n sus divagaciones musicales.&nbsp;<strong>Leonardo<\/strong>&nbsp;descubri\u00f3 en el joven, un talento superlativo para las armon\u00edas musicales, un arte matem\u00e1tico que no hab\u00eda tenido tiempo de cultivar como habr\u00eda querido, en raz\u00f3n de sus otras investigaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La azarosa demora de Leonardo en Bolonia, (la persona que esperaba se demor\u00f3 m\u00e1s de la cuenta), se transform\u00f3 en una intensa amistad intelectual con&nbsp;<strong>Jovis<\/strong>, de la cual surgi\u00f3 una relaci\u00f3n de maestro y alumno que culmin\u00f3 con un legado inesperado: los mapas que hab\u00eda conseguido de otro florentino,&nbsp;<strong>Am\u00e9rico Vespucio<\/strong>, quien en el 1500 hab\u00eda viajado a una \u201c<strong><em>terra Inc\u00f3gnita<\/em><\/strong>\u201d. En septiembre del a\u00f1o 1502 hab\u00eda llegado a Lisboa desde la tierra que la posteridad recordar\u00e1 con su nombre. El secreto correo que comunicaba a Da Vinci con Vespuccio coloc\u00f3 en pocos dias en manos de Leonardo unos mapas secretos. <\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro fortuito de Da Vinci y el futuro Macropedius, cambi\u00f3 el destino del mundo; pues quien deb\u00eda recibir esos mapas no era Jovis, sino un contacto diplom\u00e1tico de la Rep\u00fablica de Florencia; un esp\u00eda cuyo nombre era&nbsp;<strong>Nicol\u00e1s Maquiavelo<\/strong>. Nunca se supo qu\u00e9 rol tuvo Maquiavelo durante el gobierno florentino del p\u00e9rfido fraile&nbsp;<strong>Savonarola<\/strong>&nbsp;ejecutado en 1498; pero s\u00ed que luego de su ca\u00edda fue asesor de&nbsp;<strong>Piero Soderini<\/strong>&nbsp;en 1502, el nuevo Confaloniero de la Rep\u00fablica Florentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Se especula que Maquiavelo, ten\u00eda la orden de pasar por Bologna con la misi\u00f3n de recuperar a cualquier costo los mapas de Am\u00e9rico para ofrec\u00e9rselos al Rey de Francia&nbsp;<strong>Luis XII<\/strong>&nbsp;y a cambio de ello convencerlo de invadir la ciudad de Pisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez pensando el riesgo que significaba encontrarse con&nbsp;Maquiavelo,&nbsp;Leonardo entreg\u00f3 los mapas al joven flamenco y lo inici\u00f3 tempranamente como miembro de la secreta hermandad que antes referimos y cuya finalidad era unir al mundo en un nuevo prop\u00f3sito: revivir aquel idealizado \u201c<strong><em>antiguo orden secular<\/em><\/strong>\u201d, a\u00fan m\u00e1s a\u00f1orado desde la ca\u00edda de Bizancio. Nunca se supo qu\u00e9 pas\u00f3 entre&nbsp;<strong>Leonardo<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Maquiavello<\/strong>, pero&nbsp;<strong>Jovis<\/strong>&nbsp;convertido en&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>&nbsp;viaj\u00f3 repentinamente a su Flandes natal en donde lo esperaban algunos \u201c<strong><em>hermanos<\/em><\/strong>\u201d ya muy ancianos que terminar\u00e1n de formarlo en los secretos ritos de la cofrad\u00eda. Cuando el adolescente&nbsp;<strong>Jovis<\/strong>&nbsp;regres\u00f3 a su tierra, ya como&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>&nbsp;reclut\u00f3 a otros j\u00f3venes brillantes entre los que figuran quienes ser\u00edan luego&nbsp;<strong>Gerardus Mercator<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Frisius<\/strong>&nbsp;entre otros. Los mapas y otros manuscritos fueron custodiados por los miembros de la organizaci\u00f3n, pero ya era imposible guardar el secreto, la \u201c<strong><em>Terra Inc\u00f3gnita<\/em><\/strong>\u201d estaba a merced de los depredadores portugueses e ingleses que s\u00f3lo buscaban oro y esclavos y que terminar\u00edan por destruir todo rastro del mayor misterio guardado por siglos: que la fraternidad ya hab\u00edan estado all\u00ed en los a\u00f1os 1.100; que Crist\u00f3bal Col\u00f3n hab\u00eda llegado antes de 1492 y que era miembro de la cofrad\u00eda, que no hizo otra cosa que obtener los mapas para buscar al reino dorado y que para llegar al mismo hab\u00eda que \u201c<strong><em>ascender al sur<\/em><\/strong>\u201d ya que los primitivos mapas estaban invertidos. La verdadera identidad de Crist\u00f3bal Col\u00f3n no se conoce, pero s\u00ed su relaci\u00f3n con el Papa Inocencio VIII, otro c\u00f3frade de la hermandad y quien habr\u00eda sido su verdadero padre, antes de ser consagrado sacerdote y en cuya tumba puede leerse:&nbsp;<em>\u201c<strong>Novis orbis suo aevo inventi Gloria<\/strong>\u201d<\/em>&nbsp;que traducido significa:&nbsp;<em>\u201c<strong>Suya es la gloria del descubrimiento del nuevo mundo<\/strong>\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Se dice que la Europa del alto medioevo estaba comenzando a ver la luz despu\u00e9s de mil a\u00f1os de oscuridad. Para los c\u00f3frades se iniciaba la verdadera edad oscura si los conocimientos ca\u00edan en manos equivocadas. La ca\u00edda de la \u00faltima Roma hab\u00eda producido la di\u00e1spora de los \u00faltimos custodios de los rollos alejandrinos, refugiados en Bizancio. La fraternidad estaba en peligro. Uno de sus \u00faltimos miembros, un disc\u00edpulo de&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>, el cart\u00f3grafo&nbsp;<strong>Gerardus M\u00e9rcator<\/strong>&nbsp;fue encarcelado por la inquisici\u00f3n en 1.544 durante siete meses; la iglesia tambi\u00e9n estaba infiltrada por los constructores del nuevo orden que estaba naciendo.Algunos reyes europeos apenas hab\u00edan asimilado que la tierra no era el centro del universo. Con el descubrimiento de la \u201c<strong><em>terra inc\u00f3gnita<\/em><\/strong>\u201d, los viajes realizados y los nuevos mapas les era dif\u00edcil comprender que, en centro y sur del nuevo continente hab\u00edan existido civilizaciones superiores, que contaban con acueductos, caminos, construcciones m\u00e1s avanzadas que las realizadas en Europa durante los \u00faltimos 1000 a\u00f1os y un c\u00famulo de conocimientos encriptados en signos que no comprend\u00edan y que por ello les provocaba pavor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td>El inquisidor le hab\u00eda dicho a&nbsp;<strong>Gerardus Mercator<\/strong>:<br>-Te lo hab\u00edamos advertido, nada puede ser m\u00e1s grande\u2026<br>A lo que el joven contest\u00f3:<br>-Har\u00e9 lo posible, creo que puedo aumentar el tama\u00f1o de Europa, lo cual es una gran mentira, pero ni siquiera as\u00ed ser\u00e1 suficiente.<br>El infame torturador concluy\u00f3:<br>-Deja en nuestras manos y en nuestros ej\u00e9rcitos el resto.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p>En 1569, casi 25 a\u00f1os despu\u00e9s&nbsp;<strong>Gerardus Mercator<\/strong>&nbsp;realiz\u00f3 una proyecci\u00f3n cartogr\u00e1fica cil\u00edndrica cuya principal consecuencia es que las regiones del mundo no conservan las proporciones reales y exageran la superficie aparente de las tierras de Europa y el norte de Am\u00e9rica. Las palabras del inquisidor fueron prof\u00e9ticas. Am\u00e9rica del Norte fue ocupada y colonizada mediante el exterminio casi total de sus pueblos originarios. No as\u00ed el Centro y Sur de la \u201c<strong><em>Terra Inc\u00f3gnita<\/em><\/strong>\u201d que si bien fue conquistado, tambi\u00e9n colonizado y mestizado por el \u00faltimo imperio cristiano de occidente; que ha sembrado sus vastos territorios de universidades, escuelas, cabildos e iglesias que propon\u00edan una visi\u00f3n m\u00e1s piadosa de la trascendencia que la que impon\u00edan los poderosos imperios originarios con su tributo de sangre filial exigido a los pueblos dominados.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la gram\u00e1tica de Antonio de Nebrija y la Visi\u00f3n de Alfonso el Sabio, el gran imperio militar ser\u00e1 cultural y una sola lengua unir\u00e1 los pueblos y las culturas desde el r\u00edo grande de la Am\u00e9rica del Norte, hasta la Tierra del Fuego. Unidad que se ver\u00e1 agredida desde entonces y hasta el presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en sus \u00faltimos d\u00edas el anciano&nbsp;<strong>Gerardus Mercator<\/strong>&nbsp;recordaba con nostalgia a su maestro&nbsp;<strong>Macropedius<\/strong>, recitaba en lat\u00edn los versos de su antiguo juramento:<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><em>Ultima Cumaei venit iam carminis aetas;<br>magnus ab integro saeclorum nascitur ordo.<br>iam redit et Virgo, redeunt Saturnia regna,<br>iam nova progenies caelo demittitur alto.<\/em><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p>En la esperanza que se cumpla la profec\u00eda de los versos, que traducidos al espa\u00f1ol rezan: \u201c<em>Ya viene la \u00faltima era de los cumanos versos: ya nace de lo profundo de los siglos un gran orden. Ya vuelve la Virgen, vuelven los reinados de Saturno; ya desciende del alto cielo una nueva progenie<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuentan testigos, que sus \u00faltimas palabras fueron \u201c<strong><em>arriba, all\u00e1 en el sur, la oscura apostas\u00eda terminar\u00e1<\/em><\/strong>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td><strong>SEPA\u00a0<\/strong>[<strong>Servicios Editoriales Period\u00edsticos Argentinos<\/strong>] Es una editorial argentina productora de contenidos period\u00edsticos desde 1992. Editora de\u00a0<strong><em>Opini\u00f3n y Tendencias<\/em><\/strong>\u00a0[Peri\u00f3dico de papel que se edit\u00f3 en 1990];\u00a0<a href=\"https:\/\/elpeso.ar\/\"><strong><em>El Peso<\/em><\/strong><\/a>\u00a0[desde 2009, siendo actualmente el peri\u00f3dico cultural vigente m\u00e1s antiguo de Argentina] y\u00a0<em><a href=\"https:\/\/ceeii.ar\/\"><strong>CEEII<\/strong><\/a>\u00a0<\/em>[desde 2024, sobre Pol\u00edtica, Econom\u00eda y Derecho].<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[SEPA-DiarioEl Peso]\u00a0Gerardus Mercator, hab\u00eda nacido el a\u00f1o 1512, con el nombre m\u00e1s prosaico de Gerard Kremer, en la casa de un zapatero en el peque\u00f1o poblado de Rupelmonde de Flandes, unos meses antes que se cumplieran 20 a\u00f1os del descubrimiento de Am\u00e9rica para los europeos, medinte la haza\u00f1a de\u00a0Crist\u00f3bal Col\u00f3n. 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