{"id":962,"date":"2025-07-22T19:43:38","date_gmt":"2025-07-22T19:43:38","guid":{"rendered":"https:\/\/elpeso.ar\/?p=962"},"modified":"2025-07-22T23:16:57","modified_gmt":"2025-07-22T23:16:57","slug":"ellos-estan-aqui-un-homenaje-a-lovecraft","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/2025\/07\/22\/ellos-estan-aqui-un-homenaje-a-lovecraft\/","title":{"rendered":"Ellos est\u00e1n aqu\u00ed"},"content":{"rendered":"\n<p>[Por <strong>Silvio Marcelo Dall&#8217;Ara<\/strong>]: El escritor Howard Phillips Lovecraft, atribuye al maldito libro de la ley de los muertos, escrito por el enloquecido \u00e1rabe Abdul Alhazred, el siguiente fragmento:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201c\u2026 Por su insano olor los conocer\u00e9is. Su mano os aprieta las gargantas, pero ni aun as\u00ed los ver\u00e9is y su morada es una misma con el umbral que guard\u00e1is. YogSothoth es la llave que abre la puerta, por donde las esferas se encuentran. El hombre reina ahora donde antes reinaban Ellos, pero pronto reinar\u00e1n Ellos donde ahora reina el hombre. Tras el verano el invierno y tras el invierno el verano. Aguardan, pacientes y confiados, pues saben que volver\u00e1n a subyugar la tierra&#8230;\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Subyace a este enigm\u00e1tico texto una revelaci\u00f3n aterradora: la existencia de una edad pret\u00e9rita en la cual la Tierra y otros planetas eran dominados por <em>Demonios Primordiales<\/em>, extra\u00f1as entidades que fueron desterradas por otras antag\u00f3nicas de aquellas y que los antiguos llamaban <em>Dioses Arquet\u00edpicos<\/em>. Seg\u00fan la enigm\u00e1tica teogon\u00eda de Lovecraft, los Dioses Arquet\u00edpicos sorprendieron a los Demonios Primordiales transgrediendo el tab\u00fa que les vedaba el conocimiento del dogma y la pr\u00e1ctica ritual de la magia abisal de los or\u00edgenes y se vieron obligados a enfrentarlos y vencerlos; pero como la eternidad es un atributo del mundo primigenio, no tuvieron m\u00e1s remedio que confinarlos en diferentes lugares del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos que hollaban la Tierra, fueron encerrados en las regiones m\u00e1s profundas de sus entra\u00f1as o en las fosas abismales de sus mares remotos, ya despojados de su antiguo se\u00f1or\u00edo. Las arcaicas tradiciones preservadas en tablillas de barro deformadas por el tiempo, refieren extra\u00f1os nombres cuya graf\u00eda aproximada en espa\u00f1ol se escribir\u00eda como Azharoth, Chutlhu, etc.; las que a su vez originan diversas versiones fon\u00e9ticas. Estos sonidos hipot\u00e9ticos ser\u00edan los nombres vedados de algunas de las entidades cautivas y encadenadas que, seg\u00fan cuentan las leyendas, se encuentran adormecidas por un sonido grave de vientos ejecutado en las entra\u00f1as de la tierra por un esp\u00edritu vigilante y cuya atroz m\u00fasica, imperceptible a los o\u00eddos humanos, las mantiene adormecidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los miembros de C\u00edrculo afirman que, en las edades pret\u00e9ritas de la Tierra, conviv\u00edan diferentes linajes bajo la siniestra tiran\u00eda de los invisibles Primordiales. Eran las llamadas <em>\u201crazas menores\u201d<\/em> y conformaban un diverso conjunto de seres sojuzgados, entre los que estaban varias tribus de humanos primitivos, de \u00e1ngeles grises y de h\u00edbridos gigantes; monstruosa mixtura de hombres con extravagantes entes. Algunas de las razas menores, cuando los Primordiales fueron confinados, decidieron permanecer ocultas en diferentes cavidades intraterrenas, temerosas del momento en el que los aberrantes tiranos se despabilen. Otras han logrado ocultarse en los espacios intersticiales por lo que son invisibles a los ojos, salvo que decidan mostrarse, o que por azar -no podr\u00eda ser de otra forma- alguien descubra la clave.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la ca\u00edda y el consecuente destierro de los Primordiales, algunas tribus humanas intentaron congraciarse con ellos para obtener el atributo de la eternidad. Seg\u00fan el oscuro pacto que estaban concertando, el precio que deb\u00edan pagar consist\u00eda en ofrendar sangre pura de un inocente de su propia estirpe y as\u00ed fue que, el dolor de sus hijos deb\u00eda ser ofrecido en un holocausto ritual. La intervenci\u00f3n de los Arquet\u00edpicos, aunque indiferentes a cualquier sesgo moral humano, impidi\u00f3 el atroz acuerdo; pero no impidi\u00f3 que estas tribus persistieran en conseguir su prop\u00f3sito llevando igualmente a cabo la abominaci\u00f3n pactada. De esta forma se ganaron el desprecio de los dem\u00e1s hombres, aun cuando obtuvieron resultados parciales. Alg\u00fan miembro de la estirpe maldita lleg\u00f3 a vivir novecientos a\u00f1os, otros un poco menos, pero nunca consiguieron la eternidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cr\u00f3nicas antiguas narran que aquellos irredentos fueron perseguidos, algunos dicen hasta su exterminio, pero otros sostienen que s\u00f3lo los alcanz\u00f3 el olvido. Con el paso del tiempo se lleg\u00f3 a pensar que aquellos humanos protervos hab\u00edan sido eliminados poco despu\u00e9s de que <em>Shub-Niggurath<\/em>, cuyo nombre se traduce como \u201c<em>la cabra negra de los mil reto\u00f1os\u201d, <\/em>confin\u00f3 a los <em>Primordiales<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los antiguos del oriente, el episodio se conoce como la guerra de los dioses y culmin\u00f3 con un diluvio 12.000 a\u00f1os antes del presente. Gigantescos templos abandonados, quedaron como mudos testimonios de los poderes desterrados y as\u00ed empez\u00f3 la era de los hombres, que ocuparon las ruinas sin entender los signos tallados. La nueva progenie domin\u00f3 la tierra, mientras las otras razas menores quedaron en sus cavernas y en los intersticios dimensionales, atrapadas en la creencia de que las entidades Arquet\u00edpicas como <em>Shub-Niggurath <\/em>y<em> Yog-Sothoth<\/em>, no vacilar\u00e1n en destruir todo si despiertan los <em>Primordiales<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La abominaci\u00f3n fue tan lacerante que result\u00f3 dif\u00edcil a los hombres, siquiera hablar de ella y poco a poco, aquella pavorosa realidad se fue difuminando en la memoria colectiva hasta transformarse primero en un vago recuerdo que luego devino en historias de hadas que encubr\u00edan el horror. Sin embargo, la casta de los antiguos escribas, tallaron en piedra y barro la memoria indigna de los malditos y consignaron la historia abyecta con signos oscuros y alegor\u00edas inentendibles para los profanos. S\u00f3lo algunos de sus miembros elegidos pod\u00edan descifrar y transmitir a otros pares aquella indignidad y lo hicieron durante siglos, atentos para impedir que se repita la oscura profanaci\u00f3n de la vida. Pero pasaron los a\u00f1os, los siglos y los milenios hasta que la historia fue olvidada por el vulgo. Cuando se extingui\u00f3 la estirpe de los escribas quedaron los signos cr\u00edpticos en las piedras de los templos y en algunas tablillas, preservados de la curiosidad humana por el olvido.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue en el siglo XX, en la d\u00e9cada del treinta, que los arque\u00f3logos desenterraron centenares de tablillas de barro encontradas en Lagash. El traficante Wallis Bugde vendi\u00f3 a un oscuro profesor italiano del que s\u00f3lo se conoce que se llamaba Aurelio, tres tablillas por unos cientos de dinares iran\u00edes. Ling\u00fcista y matem\u00e1tico, Aurelio pudo descifrar algunos pasajes, encontrando similitudes con el libro de la ley y una incongruencia llamativa en su dataci\u00f3n. Fue entonces que alert\u00f3 a los miembros de c\u00edrculo, enviando una carta antes de su inesperada muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEllos est\u00e1n aqu\u00ed\u2026\u201d<\/em> comenzaba la misiva <em>\u201c\u2026y siempre estuvieron\u2026\u201d<\/em> continuaba. <em>\u201cSon como las serpientes en el desierto que se ocultan en la arena. Se han infiltrado desde siempre en los templos y palacios del mundo. Buscan conjugar en vano los elementos que despertar\u00e1n a sus amos abisales: el sacrificio de sangre inocente y la invocaci\u00f3n sagrada del libro de los muertos. Son trece las tablillas del Necronomic\u00f3n primigenio y tengo en mi poder s\u00f3lo a tres de ellas. Nadie sabe d\u00f3nde est\u00e1n las restantes, ni tampoco qui\u00e9n tiene las \u00faltimas versiones traducidas del Necronomic\u00f3n, pues todas las mencionadas por HPL desparecieron. Ellos se agrupan en logias malditas y de manera permanente ofrendan sangre desde hace siglos. Estuvieron entre fenicios adoradores de Baal, entre cartagineses adoradores de Moloc, entre los sacrificios de los celtas y sus druidas, entre griegos que veneraban a Cronos, o romanos que tem\u00edan a Saturno; tambi\u00e9n estuvieron en la am\u00e9rica ancestral con sus entierros rituales, fueron y son Patriarcas infanticidas y cl\u00e9rigos perversos; fueron y son reyes que decretan la muerte; son los que exten\u00faan a los ni\u00f1os en las minas de Inglaterra o los modernos \u2018Magus\u2019 laicos que sacrifican en todo el mundo la pureza de los vientres con finas dagas en altares de acero pretendiendo un sortilegio m\u00e1s intenso&#8230;\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>A la carta de Aurelio le falta una parte del papel consumida por el fuego, al parecer sobrevivi\u00f3 a un incendio. En los tramos finales se puede leer: <em>\u201c\u2026pero no pudieron replicar la invocaci\u00f3n contenida en el libro de la ley y por ello lo buscan con desesperaci\u00f3n para terminar el opus nigrum. No se dan por vencidos y de forma permanente y silenciosa, siguen ensayando en sus secretos templos malditos f\u00f3rmulas esquivas. Hora tras hora y d\u00eda tras d\u00eda, repiten infinitas combinaciones de la negra plegaria que todav\u00eda ignoran y que estos vasallos del inframundo buscan con desesperaci\u00f3n\u2026\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La carta parece continuar, pero el resto del papel se ha quemado. Lovecraft y su c\u00edrculo sab\u00edan que era cuesti\u00f3n de tiempo, para que llegue el tiempo que todav\u00eda no ha llegado, mientras en lo profundo de la tierra, un extra\u00f1o rumor se insin\u00faa a la planta insensible de nuestros pies. (<strong>Silvio Marcelo Dall\u2019Ara<\/strong>)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td class=\"has-text-align-left\" data-align=\"left\">                                                       A MODO DE ADENDA<br>Escrib\u00ed este relato como un homenaje a un autor que me parece fascinante, Howard Phillips Lovecraft (1890-1937). No deja de ser irreverente apropiarse de un universo ajeno, pero me consuela saber que el propio escritor de Providence instaba a sus amigos a enriquecer el mundo que hab\u00eda creado. Quienes somos lectores, a veces encontramos en algunos libros (parafraseando a Borges) los s\u00edmbolos que nos tiene reservado el destino. Es precisamente lo que encontr\u00e9 en los escritos de Lovecraft. El relato que propongo, a modo de falsa cr\u00f3nica, hace referencia a uno de los libros ficticios m\u00e1s citados en la literatura; cuya importancia no radica tanto en sus hipot\u00e9ticas p\u00e1ginas sino en lo que provoca a los lectores que nos enteramos de su presunta existencia. Como un moderno Hes\u00edodo, Lovecraft nos invita a ingresar a un universo infinito cuya Teogon\u00eda \u00e9l ha imaginado, dejando claves y pistas para que la descifremos. El breve texto que hoy propongo es una segunda versi\u00f3n (espero que mejorada) de uno que publiqu\u00e9 hace muchos a\u00f1os en el antiguo diario \u201cEl Peso\u201d. Se dice que escribir siempre beneficia a quien lo hace, aunque no necesariamente a quien lee lo que se ha escrito. Espero que \u00e9ste no sea le caso. [<strong>Silvio Marcelo Dall\u2019Ara<\/strong>]<br><\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Ellos-Estan-Aqui-.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Ellos Est\u00e1n Aqu\u00ed.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-a2a1b0f0-3a01-47ba-af06-9c6457accc88\" href=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Ellos-Estan-Aqui-.pdf\">Ellos Est\u00e1n Aqu\u00ed<\/a><a href=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Ellos-Estan-Aqui-.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a2a1b0f0-3a01-47ba-af06-9c6457accc88\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Por Silvio Marcelo Dall&#8217;Ara]: El escritor Howard Phillips Lovecraft, atribuye al maldito libro de la ley de los muertos, escrito por el enloquecido \u00e1rabe Abdul Alhazred, el siguiente fragmento: \u201c\u2026 Por su insano olor los conocer\u00e9is. 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