{"id":597,"date":"2024-12-29T22:56:11","date_gmt":"2024-12-29T22:56:11","guid":{"rendered":"https:\/\/elpeso.ar\/?p=597"},"modified":"2024-12-29T22:57:50","modified_gmt":"2024-12-29T22:57:50","slug":"597","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/2024\/12\/29\/597\/","title":{"rendered":"Un simp\u00e1tico Pelafust\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>[SEPA]&nbsp;<\/strong>Pocos creadores supieron interpretar con humor la idiosincrasia argentina en todos sus matices, como lo hizo&nbsp;<strong>Dante Quinterno<\/strong>&nbsp;(1909-2003), al crear una familia de queribles personajes que retrataban diferentes tipos y personalidades argentinas que se pod\u00edan encontrar en un pa\u00eds tan vasto y poco poblado; otorgando -o tal vez descubriendo- cierta homogeneidad, en la diversidad de una sociedad en formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A&nbsp;<strong>Dante Quinterno<\/strong>&nbsp;le toc\u00f3 vivir una Argentina que recib\u00eda masivamente la inmigraci\u00f3n europea; en especial de Italia y Espa\u00f1a. Sus propios abuelos hab\u00edan llegado del Piamonte, pero en el siglo XIX y como tercera generaci\u00f3n de inmigrantes, su familia se dedicaba a la explotaci\u00f3n agropecuaria. A \u00e9l le toc\u00f3 vivir a comienzos del siglo XX una \u00e9poca de permanente tensi\u00f3n social y pol\u00edtica provocada por la incorporaci\u00f3n de cientos de miles de inmigrantes en una sociedad tradicionalista y muy asim\u00e9trica, con mucha prosperidad mal distribuida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"326\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/AndanzasDePatoruzu.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-599\" style=\"width:764px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/AndanzasDePatoruzu.jpg 500w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/AndanzasDePatoruzu-300x196.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una caracter\u00edstica \u00fanica del pa\u00eds para esa la \u00e9poca y en el mundo, fue la conformaci\u00f3n de un sistema de educaci\u00f3n p\u00fablica universal y gratuita, ejemplar, forjado por los presidentes,&nbsp;<strong>Nicol\u00e1s Avellaneda<\/strong>&nbsp;(1837-1885),&nbsp;<strong>Domingo F. Sarmiento<\/strong>&nbsp;(1811-1888) y&nbsp;<strong>Julio Argentino Roca<\/strong>&nbsp;(1843-1914), que termin\u00f3 generando una sociedad alfabetizada e incre\u00edblemente homog\u00e9nea desde lo cultural -a pesar del aporte inmigratorio- y muy pr\u00f3spera en lo econ\u00f3mico. A diferencia de Estados Unidos en donde surgieron archipi\u00e9lagos raciales y culturales aislados, en Argentina se fusionaron los valores heredados de la tradici\u00f3n hispano-cat\u00f3lica con nuevas ideas y costumbres llegadas de Europa; ello ocurri\u00f3, porque los inmigrantes se mestizaron con el criollo y el indio. La mitad de los abuelos de cualquier argentino actual desciende de los barcos y la otra mitad del monte o de la selva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin negar las grandes contradicciones, asimetr\u00edas, injusticias e incluso las masacres brutales de la generaci\u00f3n conservadora de principios de siglo que represent\u00f3&nbsp;<strong>Roca<\/strong>, heredera de la llamada generaci\u00f3n del \u201980 (<strong>Sarmiento<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Avellaneda<\/strong>); justo es reconocer que terminaron forjando un pa\u00eds centralizado en Buenos Aires, ciudad que se transform\u00f3 en una metr\u00f3polis cosmopolita y en el coraz\u00f3n cultural que lat\u00eda y bombeaba -no siempre con suficiencia- la sangre hacia las Provincias. En este escenario, la cultura argentina empezaba a producir un fen\u00f3meno cultural \u00fanico y mestizo, tanto en la m\u00fasica, como en la literatura popular; de donde surgen o se reflejan los arquetipos culturales que los grandes ilustradores propusieron durante el siglo XX, para solaz y diversi\u00f3n de un pueblo bastante culto y creativo como pocos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Buenos Aires<\/strong>, convertida en capital federal, ser\u00e1 a la vez el modelo y el karma de una Naci\u00f3n que creci\u00f3 despareja y en\u2026 [La frase se atribuye a\u00a0<strong>George Clemenceau<\/strong>\u00a0(1841-1929), Primer Ministro franc\u00e9s que visit\u00f3 Argentina a principios de siglo]:\u00a0<em>\u201c\u2026<strong>la capital de un imperio que nunca existi\u00f3<\/strong>\u201d<\/em>. Lo que s\u00ed existi\u00f3, fue un enorme pa\u00eds rural que alimentaba a una fiera gigante y hambrienta, a costa de su atraso. La gran aldea se convirti\u00f3 en una metr\u00f3polis, una enorme cabeza sostenida por un cuerpo escu\u00e1lido -una cabeza de Goliat- como la describi\u00f3 el gran poeta\u00a0<strong>Ezequiel Mart\u00ednez Estrada<\/strong>\u00a0(1895-1964)\u00a0<em>\u00bf<strong>Qui\u00e9n mejor para interpretar esa tensi\u00f3n fundacional del pa\u00eds, que los personajes imaginados por un observador agudo y testigo privilegiado de la historia, como lo fue Dante Quinterno<\/strong>?<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"363\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-601\" style=\"width:764px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro4.jpg 500w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro4-300x218.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Probablemente sin propon\u00e9rselo, dos de sus personajes reflejan las dos Argentinas que coexist\u00edan en su \u00e9poca (y que a\u00fan persisten, pero degradadas), estamos refiri\u00e9ndonos al&nbsp;<strong>Indio Patoruz\u00fa<\/strong>&nbsp;y a&nbsp;<strong>Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>. El&nbsp;<strong>Indio Patoruz\u00fa<\/strong>&nbsp;es un tehuelche de tierra adentro, generoso, patriota, de noble coraz\u00f3n, solemne, virtuoso, que siempre lleva los colores de la bandera argentina en su pecho, honesto, trabajador, ingenuo, valiente, leal, buen cristiano, fuerte (casi podr\u00edamos decir que invencible), un verdadero s\u00faper h\u00e9roe que precedi\u00f3 por muchos a\u00f1os al S\u00faperman estadounidense y que, para colmo, era rico y terrateniente (pues era due\u00f1o de media Patagonia).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El\u00a0<strong>Negro Olmedo<\/strong>\u00a0(1933-1988) otro \u00edcono de la cultura popular argentina, sol\u00eda decir que\u00a0<strong>Quinterno<\/strong>\u00a0era un genio, dado que\u00a0<em>\u201c\u2026<strong>hab\u00eda que tener imaginaci\u00f3n para crear un indio con guita y que todos le crey\u00e9ramos<\/strong>\u2026\u201d<\/em>. Sin perjuicio de ello, todos \u00e9ramos\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0y en los juegos infantiles, no importaba si un ni\u00f1o hab\u00eda nacido en un departamento de calle corrientes en Buenos Aires, o en los ca\u00f1averales tucumanos o el campo santiague\u00f1o o en la pampa profunda;\u00a0<strong>todos quer\u00edan ser Patoruz\u00fa<\/strong>. Era un personaje paradigm\u00e1tico, un modelo a seguir que causaba admiraci\u00f3n y deseos de emularlo. En un sentido profundo, tambi\u00e9n era como la amalgama de una sociedad en formaci\u00f3n. Poco importaba lo realizado por el hoy cuestionado gobierno del\u00a0<strong>Presidente Roca<\/strong>\u00a0en la controvertida conquista del desierto, hecho hist\u00f3rico que los argentinos valoran o denostan, ambas cosas con desproporci\u00f3n, nula objetividad y con par\u00e1metros extempor\u00e1neos; pues a los argentinos siempre nos ha fascinado ser contempor\u00e1neos del pasado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"358\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/CorreriasPatoruzito.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-602\" style=\"width:764px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/CorreriasPatoruzito.jpg 500w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/CorreriasPatoruzito-300x215.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mismo presidente que democratiz\u00f3 la educaci\u00f3n b\u00e1sica con altos est\u00e1ndares de calidad, dict\u00f3 la ley de matrimonio civil y transform\u00f3 la infraestructura del pa\u00eds, es el responsable de ocupar a sangre y fuego la Patagonia para repartirla entre pocos amigos con un ej\u00e9rcito (tambi\u00e9n hay que decirlo) mestizo e integrado por indios y criollos que se enfrentaban a las tribus rebeldes, integradas tambi\u00e9n por indios y criollos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La genialidad de&nbsp;<strong>Dante Quinterno<\/strong>&nbsp;es que, en sus creaciones subyace una cr\u00edtica social mordaz e inteligente -incluso tal vez inconsciente- que no fue percibida en toda su dimensi\u00f3n en su momento; pues la literatura infanto-juvenil (las historietas son una forma de literatura popular), era le\u00edda por padres e hijos de manera desprevenida y sujeta al goce espont\u00e1neo del momento. Pasar\u00e1n a\u00f1os hasta que el noveno arte sea considerado en serio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La argentinidad no pod\u00eda ser tan perfecta como lo propone nuestro indio noble, y a sus defectos e imperfecciones&nbsp;<strong>Dante Quinterno<\/strong>&nbsp;los grafica y representa en nuestro querido&nbsp;<strong>Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>. La genial sutileza de Quinterno radica en que&nbsp;<strong>Isidoro Ca\u00f1ones no es un antagonista de Patoruz\u00fa<\/strong>; como lo ser\u00eda&nbsp;<strong>Lex Luthor<\/strong>&nbsp;de&nbsp;<strong>S\u00faperman,<\/strong>&nbsp;o el&nbsp;<strong>Guas\u00f3n<\/strong>&nbsp;o el&nbsp;<strong>Ping\u00fcino<\/strong>&nbsp;de&nbsp;<strong>Batman<\/strong>, o el&nbsp;<strong>Dr. Octopus<\/strong>&nbsp;del&nbsp;<strong>Hombre Ara\u00f1a<\/strong>&nbsp;por dar s\u00f3lo algunos ejemplos. Estos antagonistas representan estados inconciliables de conciencia; la bestial brutalidad de los supuestos h\u00e9roes populares anglosajones impone que frente a sus enemigos, uno de ambos deba morir y muchas veces a costa de asimilarse al otro, pues ni Batman ni el Hombre ara\u00f1a son precisamente un dechado de virtudes; la perfecci\u00f3n queda reservada para un h\u00e9roe extraterrestre que no es humano, sino una suerte de Semidi\u00f3s venido de Kript\u00f3n que nos trata con condescendencia a la espera que evolucionemos y que, para colmo, trabaja para el gobierno de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Isidoro<\/strong>\u00a0tampoco es una suerte de\u00a0<em>alter ego<\/em>\u00a0al estilo del\u00a0<strong>Dr. Jekill y Mr. Hyde<\/strong>\u00a0del genial irland\u00e9s\u00a0<strong>Robert Louis Stevenson<\/strong>, que de manera brillante ahonda en la contradictoria psicolog\u00eda humana y en sus aspectos oscuros como parte de una misma persona. Patoruz\u00fa e Isidoro conforman una met\u00e1fora de una sociedad argentina que desde siempre intenta conciliar un paradigma y un arquetipo; el modelo de lo que queremos ser y lo que realmente somos y en este sentido, as\u00ed como todos quer\u00edamos ser el Indio Patoruz\u00fa,\u00a0<strong>todos, en alguna medida, somos Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00bf<strong>C\u00f3mo podemos describir a Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>?<\/em>&nbsp;Si Usamos las palabras de su t\u00edo, el honorable Coronel Urbano Ca\u00f1ones; Isidoro era un trompeta, un botarate, un holgaz\u00e1n, un badulaque, un granuja, un truhan, un tarambana, un bellaco, un gandul, un sinverg\u00fcenza, un descarado, un brib\u00f3n, un perdulario, un bandido, un borracho, un embustero, un juerguista, un mujeriego, un pillete, etc., etc., etc\u2026 Un verdadero antih\u00e9roe que, sin embargo, su personalidad no le alcanza para ser un villano hecho y derecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A los or\u00edgenes de su personalidad tenemos que buscarlo en los primeros ensayos de\u00a0<strong>Quinterno<\/strong>\u00a0para crear un t\u00edpico personaje porte\u00f1o, p\u00edcaro aprendiz de cosmopolita. As\u00ed, junto con\u00a0<strong>Carlos Leroy<\/strong>\u00a0crearon a un joven arist\u00f3crata y juerguista llamdo\u00a0<strong>Panitruco Pe\u00f1aloza<\/strong>\u00a0para\u00a0<em>\u201c<strong>El Suplemento<\/strong><\/em>\u201d, luego naci\u00f3 el estafador\u00a0<strong>Manolo Quaranta<\/strong>\u00a0publicado en la revista\u00a0<em>\u201c<strong>La Novela Semanal<\/strong>\u201d<\/em>\u00a0En 1927 aparece\u00a0<strong>Don Gil Contento<\/strong>\u00a0en el\u00a0<em>\u201c<strong>Diario Cr\u00edtica<\/strong>\u201d<\/em>, hasta que a fines de 1928 este porte\u00f1o p\u00edcaro recibe como\u00a0<em>\u201c<strong>extra\u00f1a herencia<\/strong>\u201d<\/em>\u00a0de un t\u00edo a un cacique tehuelche llamado\u00a0<strong>Curugua-Curiguag\u00fcigua<\/strong>, al cual\u00a0<strong>Don Gil<\/strong> rebautiza como\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0tan pronto \u00e9ste arriba. Dante Quinterno decide abandonar el\u00a0<em>\u201c<strong>Diario Cr\u00edtica<\/strong><\/em>\u201d y se muda a\u00a0<em>\u201c<strong>La Raz\u00f3n<\/strong><\/em>\u201d y\u00a0<strong>Don Gil<\/strong>\u00a0se transforma en\u00a0<strong>Juli\u00e1n de Monte Pio<\/strong>\u00a0un aficionado a los juegos de azar, las carreras de caballos, las mujeres y la vida nocturna con un evidente parecido a <strong>Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>. El apellido monte p\u00edo, en realidad es la denominaci\u00f3n que se le daba en el Banco Naci\u00f3n a la oficina en la que los pobres pod\u00edan obtener dinero en pr\u00e9stamo empe\u00f1ando bienes. Durante octubre de 1934 Quinterno se retira del diario\u00a0<em>\u201c<strong>La Raz\u00f3n<\/strong>\u201d<\/em>\u00a0y al no poder reclamar su propiedad sobre el personaje de\u00a0<strong>Juli\u00e1n de Monte P\u00edo<\/strong>, se lleva al personaje de\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0con \u00e9l. Poco m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0vuelve a publicarse en\u00a0<em>\u201c<strong>El Mundo<\/strong>\u201d<\/em>\u00a0y, para remplazar el puesto de Juli\u00e1n, crea a un personaje que combina las facetas de los personajes previamente mencionados: As\u00ed naci\u00f3\u00a0<strong>Isidoro Ca\u00f1ones<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"375\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/LocurasDeIsidoro-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-603\" style=\"width:759px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/LocurasDeIsidoro-1.jpg 500w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/LocurasDeIsidoro-1-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Isidoro<\/strong>, inicialmente es presentado como un empresario de circo que se topa con&nbsp;<strong>Patoruz\u00fa&nbsp;<\/strong>cuando \u00e9ste derrota en una pelea al&nbsp;<strong>Gitano Juaniyo<\/strong>&nbsp;(que ser\u00e1 el villano recurrente de varias historias).&nbsp;<strong>Isidoro<\/strong>&nbsp;se convierte en una suerte de&nbsp;<em>\u201c<strong>padrino<\/strong>\u201d&nbsp;<\/em>del indio y se encarga de administrar su dinero, aunque siempre intenta quedarse con una parte para solventar sus propios vicios. All\u00ed tambi\u00e9n nace la dicotom\u00eda entre ambos personajes. En 1939 hace su aparici\u00f3n el&nbsp;<strong>Coronel Urbano Ca\u00f1ones<\/strong>, t\u00edo y padrino de Isidoro de noble abolengo y que rechaza el estilo de vida de su sobrino. El personaje de Isidoro terminar\u00e1 siendo un vividor de poca monta siempre endeudado que vive a expensas de la generosidad del indio y de su t\u00edo rico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Isidoro tiene una moral\u00a0<em>\u201c<strong>D\u00factil<\/strong>\u201d<\/em>\u00a0por decirlo de manera elegante y sus maldades siempre dejan abierta una rendija en la que se cuela su propia redenci\u00f3n, ya sea por arrepentimiento o porque el destino le tiene reservado una suerte de castigo divino que le hace aprender una lecci\u00f3n sin demasiadas consecuencias. En un mundo de grises,\u00a0<strong>Isidoro<\/strong>\u00a0representa una parte importante del arquetipo argentino y por ello tuvo un \u00e9xito previsible que lo llev\u00f3 a tener su propia historieta en las que vive sus propias aventuras, bajos sus relativos c\u00f3digos morales y en la que alterna con el jet-set de su \u00e9poca (a la manera del Batman televisivo de los a\u00f1os \u201960, varias personalidades argentinas y mundiales aparecieron dibujadas en sus\u00a0<em>\u201c<strong>Locuras<\/strong>\u2026\u201d<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En sus propias historias, a veces se sale con la suya; pese a la permanente desconfianza de su t\u00edo, el\u00a0<strong>Coronel Ca\u00f1ones<\/strong>\u00a0y a veces recibe una lecci\u00f3n. En el universo paralelo de sus aventuras con\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0y en el que suceden sus correr\u00edas de ni\u00f1os con su amigo indio (en revistas que se publicaban de manera simult\u00e1nea a la suya);\u00a0<strong>Isidoro<\/strong>\u00a0e\u00a0<strong>Isidorito<\/strong>\u00a0respectivamente, siempre mantuvieron su esencia imperfecta, pusil\u00e1nime y d\u00e9bil, aunque simp\u00e1tica y perdonable. Una suerte de \u00c1ngel Ca\u00eddo, no tan malo como para que descienda al infierno, pero condenado rodar sus aventuras en la tierra bajo la atenta y vigilante mirada de su amigo\u00a0<strong>Patoruz\u00fa<\/strong>\u00a0y de su severo t\u00edo. En la idiosincracia de todo argentino coexisten el paradigm\u00e1tico Patoruz\u00fa y el aquet\u00edpico Isidoro Ca\u00f1ones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[SEPA]&nbsp;Pocos creadores supieron interpretar con humor la idiosincrasia argentina en todos sus matices, como lo hizo&nbsp;Dante Quinterno&nbsp;(1909-2003), al crear una familia de queribles personajes que retrataban diferentes tipos y personalidades argentinas que se pod\u00edan encontrar en un pa\u00eds tan vasto y poco poblado; otorgando -o tal vez descubriendo- cierta homogeneidad, en la diversidad de una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":604,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_swt_meta_header_display":false,"_swt_meta_footer_display":false,"_swt_meta_site_title_display":false,"_swt_meta_sticky_header":false,"_swt_meta_transparent_header":false,"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-597","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo-ilustrado"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro.jpg",500,221,false],"thumbnail":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro-300x133.jpg",300,133,true],"medium_large":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro.jpg",500,221,false],"large":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro.jpg",500,221,false],"1536x1536":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro.jpg",500,221,false],"2048x2048":["https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Isidoro.jpg",500,221,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"admin","author_link":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/author\/admin_zf54oxiw\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"[SEPA]&nbsp;Pocos creadores supieron interpretar con humor la idiosincrasia argentina en todos sus matices, como lo hizo&nbsp;Dante Quinterno&nbsp;(1909-2003), al crear una familia de queribles personajes que retrataban diferentes tipos y personalidades argentinas que se pod\u00edan encontrar en un pa\u00eds tan vasto y poco poblado; otorgando -o tal vez descubriendo- cierta homogeneidad, en la diversidad de una&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/597","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=597"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/597\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":606,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/597\/revisions\/606"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}