{"id":560,"date":"2024-11-10T17:22:14","date_gmt":"2024-11-10T17:22:14","guid":{"rendered":"https:\/\/elpeso.ar\/?p=560"},"modified":"2024-11-11T20:01:22","modified_gmt":"2024-11-11T20:01:22","slug":"los-heraldos-negros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpeso.ar\/index.php\/2024\/11\/10\/los-heraldos-negros\/","title":{"rendered":"Los Heraldos Negros"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">[<strong>SEPA]<\/strong>\u00a0<strong>Carlos Abraham Vallejo Mendoza<\/strong>\u00a0(1892-1938) fue un poeta y escritor peruano considerado el m\u00e1ximo exponente de las letras del Per\u00fa. Sus padres fueron\u00a0<strong>Francisco de Paula Vallejo Benites<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Mar\u00eda de los Santos Mendoza Gurrionero<\/strong>, fue el menor de once hermanos; y como la mayor parte de los espa\u00f1oles americanos ten\u00eda abuelas ind\u00edgenas y abuelos gallegos, uno de ellos fue el sacerdote mercedario\u00a0<strong>Jos\u00e9 Rufo Vallejo<\/strong>, quien yace en las catacumbas de la iglesia del pueblo de Pallasca en Ancash.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-table\"><table class=\"has-fixed-layout\"><tbody><tr><td class=\"has-text-align-center\" data-align=\"center\"><br><strong>Los Heraldos Negros<\/strong><br><br>Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9!<br>Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,<br>la resaca de todo lo sufrido<br>se empozara en el alma\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9!<br><br>Son pocos; pero son\u2026 Abren zanjas oscuras<br>en el rostro m\u00e1s fiero y en el lomo m\u00e1s fuerte.<br>Ser\u00e1n tal vez los potros de b\u00e1rbaros Atilas;<br>o los heraldos negros que nos manda la Muerte.<br><br>Son las ca\u00eddas hondas de los Cristos del alma<br>de alguna fe adorable que el Destino blasfema.<br>Esos golpes sangrientos son las crepitaciones<br>de alg\u00fan pan que en la puerta del horno se nos quema.<br><br>Y el hombre\u2026 Pobre\u2026 \u00a1pobre! Vuelve los ojos, como<br>cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;<br>vuelve los ojos locos, y todo lo vivido<br>se empoza, como charco de culpa, en la mirada.<br><br>Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026 \u00a1Yo no s\u00e9!<\/td><\/tr><\/tbody><\/table><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus padres quer\u00edan dedicarlo al sacerdocio, lo que \u00e9l en su primera infancia acept\u00f3 de muy buena gana; de ah\u00ed que existan tantas referencias b\u00edblicas y lit\u00fargicas en sus primeros versos. Sus estudios primarios los realiz\u00f3 en el Centro Escolar N\u00ba 271 de Santiago de Chuco y desde abril de 1905 hasta 1909 estudi\u00f3 la secundaria en el Colegio Nacional San Nicol\u00e1s de Huamachico. En 1910 se matricul\u00f3 en la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Trujillo, pero por problemas econ\u00f3micos retorna a su pueblo, con el prop\u00f3sito de trabajar y ahorrar para continuar luego sus estudios. En 1911 viaja a Lima para estudiar medicina pero abandona la carrera<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apoy\u00f3 a su padre en las tareas administrativas y desarroll\u00f3 varios trabajos en los que tom\u00f3 contacto con la realidad de los mineros de Quiruvilca lo que recordar\u00e1 m\u00e1s adelante en su novela&nbsp;<em>\u201cEl Tungsteno\u201d<\/em>&nbsp;y con posterioridad fue testigo de la explotaci\u00f3n de los peones indios, lo que le dio a su obra un sesgo social. En 1913 regres\u00f3 a Trujullo con el prop\u00f3sito de retomar sus estudios universitarios en Letras. A fin de coste\u00e1rselos, trabaja como maestro en el Centro Escolar de Varones N.\u00ba 241, y luego como profesor del primer a\u00f1o de primaria en el Colegio Nacional de San Juan. El 22 de septiembre de 1915 se grad\u00faa de bachiller en Letras con su tesis&nbsp;<em>\u201cEl romanticismo en la poes\u00eda castellana\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>C\u00e9sar Vallejo el poeta de \u00abLas Mar\u00edas\u00bb<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"350\" height=\"476\" src=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/CesarVallejo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-562\" srcset=\"https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/CesarVallejo.jpg 350w, https:\/\/elpeso.ar\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/CesarVallejo-221x300.jpg 221w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una Mujer, Mar\u00eda Rosa Sandoval inspira su primer libro,&nbsp;<em>\u201cLos heraldos negros<\/em>\u201d, al igual que su madre que tambi\u00e9n se llamaba Mar\u00eda y del cual hoy compartimos el poema que da t\u00edtulo al mismo. Ello surge de la imprecaci\u00f3n a Dios de su poema&nbsp;<em>\u201cLos dados eternos<\/em>\u201d:&nbsp;<em>\u201cT\u00fa no tienes Mar\u00edas que se van\u2026\u201d.<\/em>&nbsp;Luego de un a\u00f1o de romance con Mar\u00eda Rosa ella desaparece de su vida sin dejar huella. Se sabr\u00e1 despu\u00e9s que lo hizo para no entristecer al poeta con su enfermedad mortal, una tuberculosis que termin\u00f3 con su vida en 1918. El misterioso amor de Vallejo dej\u00f3 un diario de vida revelado en la novela biogr\u00e1fica&nbsp;<em>\u201cVallejo de los Infiernos\u201d<\/em>&nbsp;de Eduardo Gonz\u00e1lez Via\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego de un problema judicial polucionado de corrupci\u00f3n e injusticias es puesto en prisi\u00f3n por m\u00e1s de 112 d\u00edas en un calabozo. En la obra ya citada, \u201cV<em>allejo en los infiernos\u201d<\/em>,&nbsp;<strong>Eduardo Gonz\u00e1lez Via\u00f1a<\/strong>, su autor, que tambi\u00e9n es abogado, revela piezas claves del expediente judicial seguido contra el poeta y muestra que todo aquel fue una construcci\u00f3n deliberada por el juez y sus enemigos para hundirlo en una prisi\u00f3n infame. Se proces\u00f3 a las v\u00edctimas y se excluy\u00f3 de la acci\u00f3n penal a los implicados. Se invent\u00f3 testimonios y se les adjudic\u00f3 a personas que despu\u00e9s declararon que ni siquiera conoc\u00edan Santiago de Chuco, el lugar de los hechos. Por fin, el hombre sindicado como autor material fue conducido a Trujillo para que declarara ante la corte superior. Sin embargo, en el largo camino, los gendarmes que lo custodiaban lo mataron a balazos pretextando que hab\u00eda querido fugar. M\u00e1s todav\u00eda, el autor ha indagado las otras ocupaciones del juez ad hoc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En verdad, aquel era abogado de la gran empresa ca\u00f1avelera Casagrande y de la minera Quiruvilca en las cuales los trabajadores operaban sin horario y eran v\u00edctimas de horrorosas condiciones laborales. Todo ello evidencia el car\u00e1cter pol\u00edtico del juicio penal. En Vallejo se trataba de escarnecer a su generaci\u00f3n, j\u00f3venes universitarios que intentaban alzarse contra la injusticia y abrazaban el anarquismo y el socialismo, las utop\u00edas del siglo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1927 decide viajar a Par\u00eds y nunca regresar\u00e1 a su tierra. Fue un poeta modernista y uno de los mayores representantes universales del movimiento. Sus \u00faltimas obras son vanguardistas y pertenece al selecto grupo de escritores que no recibieron el premio Nobel, pero que son evidentemente superiores a la mayor\u00eda de los premiados. Muere en Par\u00eds en 1938. Su esposa&nbsp;<strong>Georgette Vallejo<\/strong>&nbsp;al trasladar sus restos a Mont Parnasse, pues hab\u00edan reposado 32 a\u00f1os en el cementerio de Mont Rouge; escribi\u00f3 en su epitafio:&nbsp;<em>\u201c<strong>Ha nevado tanto para que duermas<\/strong>\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[SEPA]\u00a0Carlos Abraham Vallejo Mendoza\u00a0(1892-1938) fue un poeta y escritor peruano considerado el m\u00e1ximo exponente de las letras del Per\u00fa. 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